Manzanillo, 12 sep (ACN) La solidaridad es uno de los valores inherentes a los profesionales cubanos de la salud pública, y mi principal arma en el cumplimiento de la actual misión de velar por el bienestar y la vida de nuestro pueblo, afirmó con determinación, en esta urbe oriental, la joven Leydis Marta García Arévalo.

Como hacen hoy muchos de sus contemporáneos y compañeros de aula, la estudiante de cuarto año de la Universidad de Ciencias Médicas de la provincia de Granma colaboró en la batalla contra la COVID-19, desde la zona roja del centro de aislamiento ubicado en el hotel Guacanayabo.

Bastó apenas una inesperada comunicación telefónica para que la futura doctora de 21 años de edad asumiera el desafío nunca antes imaginado y, de forma inmediata y pese a los riesgos implícitos, partiera al cumplimiento del deber, rememoró en dialogo con la Agencia Cubana de Noticias.

Cuando llamaron a la casa y preguntaron si estaba dispuesta a ser voluntaria, no lo pensé dos veces y dije sí, con deseos y voluntad de ayudar a mi país, y sobre todo a los especialistas y trabajadores sanitarios que, tras enfrentar directamente la peligrosa enfermedad, deben cumplir la cuarentena establecida antes de poder regresar a sus hogares.

Fue así como el pasado 17 de julio, la también alumna ayudante de la asignatura de cirugía plástica y traumatología llegó al nuevo escenario de actuación, junto a otros seis bisoños integrantes de una brigada encargada de asumir diversas tareas, para nada afines a su formación profesional.

Informaron que sería la camarera del tercer piso y allí me hice responsable de la limpieza de las habitaciones, la desinfección de superficies, el cambio diario de las sábanas, toallas y fundas, y la distribución del aseo personal, narró García Arévalo.

Fueron jornadas intensas y muy agotadoras, en las cuales laboré acompañada por la fuerza inspiradora de mi familia y el optimismo de vencer a esta letal pandemia, expresó.

Cada día en el centro de aislamiento me levantaba con miedo de enfermar, sí, pero entonces entraba en razón y repetía en mi interior: Leydis, si te proteges debidamente y cumples todos los protocolos de bioseguridad, ganas la batalla, añadió.

Con esa convicción completó su labor como voluntaria y ahora reafirma la disposición de continuar aportando al combate directo contra el coronavirus SARS-CoV-2, en cualquier escenario o actividad donde la Revolución Cubana la necesite.

Tal actitud es coherente, además, con la decisión que tomó desde muy pequeña, de seguir los pasos de su madre Lizet Arévalo en la humana profesión de salvar vidas.

Previamente, en marzo del año 2020, Leydis se vinculó de forma disciplinada a la pesquisa activa en las comunidades para la detección de casos sospechosos de COVID-19, demostrándose a sí misma que no existe meta imposible cuando sobran los deseos de hacer el bien.

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