Foto tomada de Radio Bayamo

Según los estudios realizados, y ante la contagiosidad y morbimortalidad que en el mundo está presentando la fase Delta del virus Sars-Cov2, se impone seriedad y rigor por la sociedad que en estos momentos recibe la vacuna anti COVID-19, que en definitiva es la que impondrá freno a la epidemia.

Hablamos de seriedad y rigor pues, en el proceso de vacunación, que se despliega en Granma, y por ejemplo en el municipio de Bayamo, a toda la población mayor de 19 años, aún, un por ciento diríamos significativo, NO ha completado el esquema, o sea, las tres dosis.

El municipio de Bayamo por ejemplo, con unos 181 mil pobladores, ya 110 mil tienen en su cuerpo el inmunógeno Abdala en sus tres dosis, de unos 135 mil previstos inicialmente.

De ellos descuente que fueron efectivos en la primera dosis unas 131 mil personas, casi restan 25 mil que, por diversas razones, dígase estar en aislamiento, tener algún proceso viral, tratamientos, o ser enfermo o estar recuperándose de la COVID-19, no pudieron seguir a la segunda fase de la vacuna.

Por igual, a los 14 días, acontece similar proceso, y va quedando un número significativo de personas sin completar el esquema de vacunación, que es, al final, el que da mayor protección a la vida.

A tal circunstancia el sistema de salud y el grupo coordinador de la inmunización en Bayamo, mantiene habilitados casi una veintena de sitios clínicos, en sus cinco áreas de salud, para realizar la inmunización de todas esas personas, que con capacidad de recibir la vacuna, no han podido acceder a ella.

Cada jornadas entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde están abiertos esos puntos, con todos los protocolos que se exigen, para realizar la vacunación, de los que llamamos recuperados.

Según los estudiosos de la vacuna, alcanzar un 95 porciento de inmunización, constituye el nivel preferente para enfrentar con éxito la variante Delta del Sars-Cov2, reduciendo así la circulación del virus, y por tanto la enfermedad en la población.

Para lograr ello, están igualmente los programas en marcha para inmunizar a la población en edades pediátricas, otro gran reto que el país tiene, y con la contribución de la sociedad, podremos lograr.

Vacunarse con los cubanos, las primeras vacunas anti COVID-19 de América Latina y el Caribe, es un privilegio y una necesidad para tener salud.

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