Foto tomada de Granma

–¿Por qué te vacunas?

–Para inmunizarme–.

Así de rápida y directa fue la reacción de Daniela Aguilera Soto, estudiante del 12mo. grado, poco después de recibir la primera dosis de Abdala en el preuniversitario Saúl Delgado, del municipio habanero de Plaza de la Revolución.

A sus 17 años, tiene muy claro que el pinchazo que sintió es una «oportunidad para poder estar bien preparados por si, por alguna casualidad, me toca enfrentar la COVID-19, estar inmunológicamente más fuerte».

Sabe muy bien de lo que habla esta muchacha, que ya tiene otorgada la Licenciatura en Seguridad del Estado, pues su mamá padeció la enfermedad de forma leve y fue un momento difícil para ambas: «Me preocupé mucho por ella, me sentía muy nerviosa, pero yo sabía que iba a salir bien de eso porque ella es fuerte».

Mientras transcurre la hora que debe permanecer en observación, luego de vacunarse, la adolescente confiesa sus deseos de comenzar las clases de manera presencial. Recuerda los meses de confinamiento social y de teleclases, e imagina su vida de estudiante universitaria «estudiando una carrera que me gusta mucho».

Guardando prudente distancia y atenta a la entrevista está Adela Soto Gutiérrez, la madre de Daniela, quien agradece la inmunización como resultado del esfuerzo del Estado para proteger a la población en edad pediátrica.

Según han precisado directivos del Ministerio de Educación, la reanudación del curso escolar 2020-2021 se realizará una vez concluida la campaña de vacunación. Para ello se crearon tres grupos de trabajo y, de forma escalonada, a partir de haber concluido la vacunación con la tercera dosis, comenzarán las actividades docentes de manera presencial. La reanudación del curso de manera presencial se hará al día siguiente de aplicar la tercera dosis al último grupo de estudiantes. Hay estudios que evidencian que con dos dosis los estudiantes alcanzan una alta inmunidad, que supera la de un adulto con las tres dosis, por lo cual existe la certeza de que estudiantes y profesores están protegidos frente a la COVID-19.

***

En La Habana la inmunización de los estudiantes de los grados terminales de las enseñanzas preuniversitaria, técnico-profesional y de formación pedagógica, con la vacuna Abdala, comprende a 14 400 adolescentes en 57 sitios clínicos.

La doctora Martha Beatriz Díaz Dehesa, especialista en Medicina General Integral, directora del policlínico Héroes del Moncada, del municipio de Plaza de la Revolución, está al frente del proceso de vacunación en el preuniversitario Saúl  Delgado.

–¿De qué manera está organizado el proceso de vacunación en este centro? ¿Con qué recursos se cuenta para llevarlo a cabo de manera exitosa?

–En nuestra área de Salud contamos con dos preuniversitarios y dos tecnológicos. En un intercambio con la Dirección Municipal de Educación recibimos los listados del universo de estudiantes que serán vacunados de 12mo. grado, que es un año terminal, y conjuntamente con Salud Pública estipulamos ubicar en las escuelas los vacunatorios.

«Cada sitio cuenta con dos médicos y dos enfermeras, que son los que van a ejecutar el proceso, y con la ayuda del profesorado de estas instituciones para realizar la observación, el cuidado y guardar disciplina.

El Saúl Delgado es un centro piloto. Ello obedece a que los estudiantes de otras escuelas, pero que residen en el municipio, se vacunan también allí, para que no se muevan a lugares más lejanos.

Los alumnos que no viven en Plaza de la Revolución y están matriculados en el centro, reciben el inmunógeno por sus áreas de residencia. Lograr que todo se realice en el tiempo preciso exige un alto grado de coordinación.

Sobre este particular, Yaíma Vega Soriano, jefa del Departamento de Cuadros de la Dirección Municipal de Educación, comentó que están creadas las condiciones para el distanciamiento, así como los locales para la observación y para la revisión previa que se hace a los estudiantes.

El trabajo para que pudiera comenzar la vacunación a 160 estudiantes en el primer día fue arduo, pero el apoyo de los maestros no se hizo esperar.

«Tenemos a los profesores que están al frente del proceso de observatorio. Ellos están dirigiendo a los estudiantes a su sala de espera, en la entrada de la escuela están organizando a los padres», aseguró la funcionaria de Educación.

Entre tanto, el pre de el Vedado va recuperando la imagen que siempre ha tenido: adolescentes que colman las aulas y los pasillos, los maestros con la entrega a toda prueba… y Daniela que aconseja: «¡Que no tengan miedo a la hora de vacunarse!».

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