El 25 de noviembre el yate Granma se puso en marcha despacio y navegó tranquilamente por el río Tuxpan durante aproximadamente media hora. Los destellos del faro anunciaron la llegada a la desembocadura. Arreciaban el viento, y la lluvia. Alejados ya de tierra firme, se aceleraron los motores, se encendieron las luces. El yate Granma surcaba las olas con destino a la libertad.

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