¿Trabajando para la visita?

Resulta difícil saber cuándo nació esa expresión que alerta sobre el “peligro” de una ojeada ajena. Es tan vieja -solía escucharla de niño- que ha creado en muchas instituciones y personas el hábito de buscar máscaras para colocarlas por encima de todo. Me refiero a la oración: ¡Cuidado, hay visita!