Una joven de vanguardia

Hay reconocimientos que llegan sin esperarse, sin embargo, cuando llegan, nos recuerdan que el esfuerzo y el trabajo duro valieron la pena.

Foto: Rafael Martínez

Por eso cuando sus compañeros de trabajo en la Empresa Laboratorio Farmacéutico Líquidos Orales (Medilip), de Bayamo, designaron a Madelaine Bernard Mendoza, delegada directa al XII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), -evento que tiene lugar del 2 al 4 de abril en La Habana- no pudo rechazar la propuesta, consciente de que cosechaba, lo que con esfuerzo fue capaz de sembrar.

La ingeniera industrial graduada en 2014 en la Universidad de Granma, superó numerosos desafíos para aclimatarse a las exigencias de Medilip, entidad adscrita al grupo BiocubaFarma.

Aquí llegó en 2017 para ocupar el cargo de tecnóloga A en procesos industriales, una responsabilidad que la ha llevado a crecer y a vencer desafíos inimaginables.
“Mi misión es supervisar las mermas en el proceso productivo, estar pendiente de todo cuanto genera la producción y también me desempeño como inspectora líder en las supervisiones de calidad de las líneas de envases”, comenta.

Made, como cariñosamente le llaman sus colegas de trabajo, se enfrasca en la superación constante, galardón que la conllevó en 2022 a alcanzar el escaño de Máster en Tecnología y control de los medicamentos.

Entre los lauros que atesora se encuentran el sello Forjadores del futuro (otorgado por la UJC mediante el movimiento de las Brigadas Técnicas Juveniles) y la condición Jóvenes por la vida, ganada en los tiempos complejísimos de la COVID-19, etapa en que acompaño la creación en la institución de un grupo de innovación que generó medicamentos naturales y alternativos, como el hipoclorito de sodio al uno por ciento para la desinfección del agua, el hipoclorito al 0,5 por ciento para la desinfección de superficies, el hipoclorito al 0,1 por ciento para la desinfección de las manos, y que hoy conforman la cartera de productos.

Consciente de que la historia no es un conglomerado de datos, sino una descripción de la experiencia de la humanidad en que la imaginación va ligada al conocimiento, se propuso desde que asumió la batuta en 2020 del secretariado general del comité de base de la Juventud en Medilip, inculcar en los jóvenes —militantes o no— el amor por la historia nacional.

Este proyecto ha convertido las visita a sitiales históricos, -como Mangos de Baraguá, la casa natal de Fidel en Birán, el Monumento Nacional La Demajagua, la casa natal de Celia Sánchez, el cementerio Santa Ifigenia, la Granjita Siboney y el Segundo Frente Oriental- en encuentros vivos con la Historia.

Su proyecto se fundamenta en la idea de que los jóvenes deben comparar presente y pasado para en base a estos, labrar su propio destino, sin olvidar nunca sus esencias y su identidad.

«Tenemos muchísimos jóvenes buenos en nuestras escuelas, en nuestros centros de trabajo, pero hay que estimularlos, incentivarlos, no usar la misma retórica de siempre.

Debemos mostrarles la sociedad tal cual es, con sus retos, con sus carencias, pero también demostrarles que sí es posible lograr otras cosas», reflexiona.

Jóvenes como Made, con su devoción por la organización y ese ánimo perpetuo por revitalizarla, que no pone reparos en consagrarse y dar lo mejor de sí, nos recuerdan desde su humilde entrega, que la satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro; el logro es apenas un indicio de cuánto podemos avanzar si nos lo proponemos.

Anaisis Hidalgo

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