Brasilia, 14 dic (Prensa Latina) El derrotado mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro articula hoy un último movimiento para tratar de anular el resultado de las elecciones en Brasil que ganó el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva.

Según el columnista Paulo Cappelli, del portal Metrópoles, exigido por partidarios, Bolsonaro presiona a Valdemar Costa Neto, titular del Partido Liberal (PL), «por una nueva acción que tiene el objetivo de calentar las calles».

Como abanderado del PL en busca de la reelección, el exmilitar perdió en la segunda vuelta de sufragio del 30 de octubre ante Lula, pretendiente al poder por el Partido de los Trabajadores. De acuerdo con Capelli, el silencioso excapitán del Ejército «pasó a trazar nuevas estrategias para evitar la posesión de Lula», quien el 12 de diciembre recibió la habilitación para el cargo en el Tribunal Superior Electoral (TSE) y asumirá el 1 de enero.

Ahora, refiere el periodista, el jefe de Estado presiona a Costa Neto para que entregue en la Justicia una acción pidiendo nuevos comicios, bajo alegación de fraude. «Más que cualquier efectividad jurídica, la medida busca inflamar las calles y demostrar disposición al embate», apunta el texto.

La pieza que Bolsonaro quiere que el PL presente recurriría al artículo 14 de la Constitución Federal, la cual versa sobre «soberanía popular» y «sufragio universal».

Y citaría el párrafo 10, que reza: «El mandato electivo podrá ser impugnado ante la Justicia Electoral en el plazo de 15 días contados del diplomado (certificar victoria electiva en el TSE), instruida la acción con pruebas de abuso del poder económico, corrupción o fraude».

Pese a las coacciones, Costa Neto se resiste a poner en práctica lo que quiere el exparacaidista, indica el columnista, e «intenta disuadir a Bolsonaro de la idea de llevar adelante cualquier movimiento de ruptura institucional y busca convencerlo para disputar las elecciones en 2026».

El titular del PL evalúa que se expuso lo suficiente cuando presentó una acción, basada en una auditoría contratada por la propia organización política, cuestionando las urnas electrónicas.

Como consecuencia, el partido fue condenado por el TSE a pagar una multa millonaria, al considerarse una operación de mala fe.

Integrantes de la base bolsonarista en el Congreso afirman que el presidente parece «sin norte» y no comunica con claridad lo que pretende hacer desde su fracaso en urnas.

Capelli asegura que el legislador Flavio Bolsonaro, hijo del gobernante, manifestó a su columna que un «golpe militar nunca fue considerado».

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