Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en ocasión del aniversario 18 de la fundación del alba-tcp, en el Palacio de Convenciones, el 14 de diciembre de 2022, “Año 64 de la Revolución”

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Querido compañero Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular;

Estimados hermanos Nicolás Maduro Moros, Comandante Daniel Ortega Saavedra y Luis Arce Catacora, líderes de la resistencia heroica de Nuestra América;

Estimados primeros ministros Ralph Gonsalves y Dickon Mitchell, me complace mucho que estén aquí apenas unos días después de que nos dispensaran inolvidables estancias en sus países;

Estimado primer ministro Roosevelt Skerrit, nuestras más sinceras felicitaciones por la victoria en las elecciones generales celebradas el pasado 6 de diciembre (Aplausos);

Hermanos caribeños;

Jefes de Delegaciones a la XXII Cumbre del ALBA-TCP:

Un abrazo a todos.

Creo que recojo el sentir de las diputadas y diputados de nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular, que se sienten honrados con la presencia de ustedes (Aplausos).

Agradecemos sus palabras de reconocimiento al legado de los Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, y también las palabras dedicadas a nuestra Revolución y a nuestro pueblo (Aplausos).

No hay dudas de que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías estaban visitando el futuro cuando coincidieron en crear el ALBA.

Fidel y Chávez nos unieron en el ALBA.  Nos unieron en una verdadera alianza solidaria.

A 18 años de su fundación la Alianza no solo puede dar pruebas de su necesidad, sino también de su valor como mecanismo de integración al unir voluntades alrededor de la solidaridad, la complementariedad y la cooperación.

Sus proyectos de beneficio popular, las históricas misiones Milagro y Yo sí puedo, obras de profundo calado humano sin precedentes en la región, devolvieron la visión y alfabetizaron a millones de habitantes en Nuestra América.

En varias ocasiones y porque estoy convencido de ello siempre he reconocido que, de todos los bloques que existen en el mundo, el ALBA fue el bloque de integración regional que más rápido mostró resultados concretos de beneficios para sus pueblos.

Se llega a este aniversario cuando América Latina y el Caribe enfrentan una nueva encrucijada para sus destinos, que no puede ser encarada sin la cooperación y la unidad.

La región más afectada por la pandemia de la COVID-19 continúa siendo la más desigual; sufre los efectos del injusto orden económico internacional y hasta los embates de la grave situación creada en otro continente.

Las transnacionales no han cesado de saquear los recursos de la región e incrementar sus márgenes de ganancias, mientras aumentan los precios de la energía y los alimentos. Ha crecido la inflación y en varios países alcanzó los niveles más altos de los últimos años. El acceso a recursos financieros se ha vuelto más difícil y costoso. Aumentó la tensión sobre los presupuestos y se mantiene la agobiante presión de la deuda externa.

En este contexto tiene lugar un avance de fuerzas políticas que se proponen implementar políticas orientadas al desarrollo social y la integración de nuestros países.

Ese avance es el resultado de las luchas sociales y populares para buscar satisfacer las demandas ciudadanas de transformaciones profundas y urgentes de las políticas precedentes que llevaron a grandes masas a la incertidumbre.

Alarmados por ese avance, el imperialismo y sus aliados han acelerado el acoso a candidatos de izquierda, conducen y estimulan procesos judiciales políticamente motivados contra estos, como el que se desarrolla contra la vicepresidenta argentina Cristina Fernández, a quien le enviamos un fuerte abrazo y todo nuestro respaldo (Aplausos).

El imperialismo y las oligarquías acuden permanentemente a la de­sinformación y la manipulación de la realidad latinoamericana y caribeña, a través de los medios tradicionales de comunicación y las redes digitales que controlan.

Sin esconderse, esas oligarquías se agrupan para apoyar a políticos y candidatos con programas de orientación fascista, y declaran su voluntad de impedir a toda costa el triunfo electoral de la izquierda. Para ello recurren también a la burda intimidación de simpatizantes y votantes de partidos de izquierda y progresistas.

Mientras en la región se retoman los caminos de la justicia social y la integración, los Estados Unidos reactivan la Doctrina Monroe, próxima a cumplir 200 años de su proclamación. Sus postulados, que han servido para justificar invasiones, golpes de Estado y presiones económicas a los países durante diversos períodos, ahora intentan limitar la soberanía y, como siempre, imponer el dominio sobre nuestros destinos.

Esas realidades hacen más necesario el impulso a la integración y la cooperación, un empeño en el que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) desempeña un papel clave al probarse como un exitoso foro de concertación. Entonces, resguardar y fortalecer ese legado es nuestro deber y debe ser también nuestro desvelo.

Queridos hermanos:

Este año Cuba recibió el apoyo de 185 Estados del mundo en su lucha contra el criminal bloqueo impuesto al pueblo cubano por el Gobierno de los Estados Unidos por más de 60 años. Igualmente, crece el reclamo de que se excluya a Cuba de la arbitraria lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo. Son estas posiciones que agradecemos profundamente.

Reiteramos nuevamente el más resuelto apoyo al presidente Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico-militar que lidera. Saludamos con júbilo los avances logrados por el Gobierno bolivariano y chavista a favor de devolverle a Venezuela los recursos financieros y económicos que le han sido usurpados. La perseverancia, la dignidad y la valentía del pueblo venezolano frente a los continuos ataques en su contra, quedarán en la historia como otro ejemplo de que sí se puede (Aplausos).

Rechazamos contundentemente los ataques y medidas coercitivas unilaterales adoptadas contra la hermana Nicaragua y trasladamos el respaldo al Comandante Presidente Daniel Ortega Saavedra (Aplausos).

Reafirmamos el apoyo solidario y fraterno al Estado Plurinacional de Bolivia y al hermano Presidente Luis Arce, quien ha tenido que enfrentar intentos desestabilizadores de la oposición fascista. ¡Bolivia no está sola, hermano Lucho! (Aplausos.)

Una vez más les reiteramos nuestro respaldo, hermanos caribeños, en su derecho a recibir un trato justo, especial y diferenciado, imprescindible para enfrentar los crecientes retos derivados de los desastres naturales, el injusto sistema financiero internacional imperante y las nuevas y difíciles condiciones generadas como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. No olvidamos, porque lo padecemos también, que el Caribe sufre como ninguna otra región los efectos del cambio climático.

Estimados hermanos:

Saludamos los avances registrados por el ALBA-TCP, en cuyo desarrollo debemos empeñarnos al máximo en 2023, para lograr las metas que nos tracemos en el ámbito económico, comercial y en el impulso de la colaboración en áreas de importancia estratégica.

Nuestros países tienen mucho que compartir en la construcción de una ruta económica y social propia y beneficiosa para todos.

Sigamos uniendo voluntades políticas para rebasar el ámbito declarativo y concretar proyectos con realismo y determinación, como hicieron, antes incluso de nombrarlos, los inolvidables líderes de nuestras tierras.

El 2023 será un año de lucha y de esperanzas. De nosotros depende que sea también un año de avances y de victorias. Con el tesón, la perseverancia y la creatividad natural de nuestros pueblos singulares y resistentes podremos lograrlo.

¡Por estos 18 años de concertación e integración solidaria; por Fidel y por Chávez; por los padres fundadores de América Latina y el Caribe, trabajemos por un ALBA más unida! ¡Un ALBA de solidaridad! ¡Un ALBA de dignidad!

¡Hasta la Victoria Siempre! (Exclamaciones de: “¡Siempre!” y de: “¡Viva la Revolución!”, “¡Viva Raúl!”, “¡Viva Fidel”, “¡Viva Chávez!” y “¡Viva el ALBA-TCP!”)

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