La medida, acordada entre la Empresa Mixta Cuba-Italia BIOCUBACAFÉ S.A. y los productores, busca dinamizar la producción y la calidad del grano, aunque la zafra enfrenta lentitud en el acopio, falta de fuerza de trabajo y deterioro de las plantaciones, según explicó Miguel Ramírez Torres, director de la UEB Café Coco Cacao ubicada en el consejo popular de Cienaguilla en Campechuela.
De acuerdo con Ramírez Torres, el café arábico de segunda sube a 750 CUP y el de tercera a 300 CUP, mientras que en la variedad robusta se pagarán 1000 CUP por la lata de primera, 850 CUP por la de segunda y 300 CUP por la de tercera. El directivo señaló que este incremento busca estimular a los productores, sobre todo ahora que comienza la cosecha del robusta y hay mayor afluencia de café hacia los puntos de acopio en esa categoría. «Con este incremento de los precios BioCubaCafé está pagando hasta la recogida del café», afirmó.
Sobre la entrega de sacos, el director de la UEB precisó que la empresa garantiza el envase para el café que compra al productor, pero no para el autoconsumo, que debe resolverlo cada cual por su cuenta. Aunque la norma establece un saco por cada veinte latas, reconoció que en la práctica no se aplica exactamente así: «Si usted va a recoger cincuenta latas de café, se le entrega tres o cuatro sacos; no tenemos en cuenta el 1 por 20 porque sabemos que es insuficiente». Agregó que el saco de la cosecha está garantizado y que ya disponen del módulo alimenticio compuesto por un litro de aceite, arroz, frijoles, spaghetti, carne enlatada y azúcar.
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Ramírez Torres aseguró que no existen dificultades con el combustible, aunque sí limitaciones con el transporte. Explicó que si hubiera afluencia de café lo buscarían donde esté y que a los dos productores cuyas entregas superan las doscientas latas se les entregará combustible porque tienen su propio transporte. Asimismo, indicó que cuando comience la cosecha del café robusta se les suministrará el combustible de una semana, una garantía que considera clave para sostener el acopio.
El principal problema que afronta la UEB para el acopio, dijo, es que los productores están asistiendo a los puntos con una o dos latas, lo que encarece la recogida. «No podemos ir a un punto por diez latas de café; los productores tienen que cooperar y que por lo menos haya treinta o cuarenta latas», subrayó. Añadió que no se pueden gastar veinte litros de combustible para buscar solo diez latas de café, pues «no hay economía que aguante»
Entre los retos de la actual contienda, el directivo mencionó la falta de conciencia de algunos productores para venderle el café a la empresa y cierto rechazo, sobre todo cuando la mayoría de las bases productivas no tienen estructuras de dirección. Por ello, la UEB debe contratar individualmente con los productores y también con la cooperativa, la CCS o la UBPC, que es el contrato legal. «Hemos tenido dificultades con eso y lo hemos enfrentado productor a productor, pero se nos hace muy difícil porque el territorio es muy grande: son 306 productores más las fincas estatales y parceleros, y solamente es el grupo de trabajo de la UEB», explicó.
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Los indicadores de cumplimiento se comportan muy lentos. Ramírez Torres ejemplificó que la UBPC Ramón Bazán, de 400 latas, solo ha recogido 70 y ya se terminó el café arábico, un por ciento muy bajo debido fundamentalmente a la falta de fuerza de trabajo y a insuficiencias en la estrategia de la dirección. En la Base Productiva Miguel Beritán se goteó el café por falta de fuerza de trabajo, a pesar de las movilizaciones realizadas en el consejo popular de La Gloria. El plan de la UEB es de 4 toneladas de café arábico —unas 4 mil latas— y unas 11 mil latas de robusta, equivalentes a 26 toneladas; existe potencial para cumplirlo, pero el café es multifactorial y si no se recoge en el tiempo preciso se pierde. «Vamos a tratar el cumplimiento de cualquier manera, estamos tirando al plan, pero considero objetivamente que las plantaciones están deterioradas; realmente es un reto», sostuvo.
Como parte de las proyecciones para revertir la situación, BioCubaCafé financiará todos los viveros con buen precio, pondrá la semilla y los recursos, y posteriormente comprará esa postura a cambio de que se le venda el café a la empresa. También financiará los gastos de la cuna de la producción, pues, como concluyó Ramírez Torres, «el vivero constituye la cuna de la producción». Con este panorama, la zafra cafetalera de Campechuela transita entre el estímulo económico y la necesidad de resolver problemas estructurales que condicionan el acopio y el cumplimiento del plan.




