
Abusar de tales sustancias puede provocar daños en órganos vitales como el hígado, el corazón y el cerebro. Además, muchas veces, estas adicciones van acompañadas de trastornos mentales como ansiedad, depresión o psicosis, daños que deterioran aún más la calidad de vida de la persona.
Las adicciones suelen generar conflictos familiares, pérdida de empleo y dificultades económicas, lo que puede conducir a la exclusión social y la criminalidad.
Asimismo, el consumo excesivo de drogas también tiene un costo elevado para los sistemas de salud pública y seguridad, debido al aumento en la demanda de atención médica y los problemas relacionados con la delincuencia.
Las adicciones no solo afectan al consumidor directo, también a su entorno cercano, incluyendo familiares y amigos, quienes muchas veces sufren el peso emocional y económico de esta situación.
Por esto, resulta fundamental promover la prevención, la educación y el acceso a tratamientos adecuados para mitigar las consecuencias negativas del consumo de drogas y otras adicciones en nuestra sociedad. Mejor no empezar.



