Historia de vida por el día de los padres
Rolando Ávila Rondón, se desempeña como neonatólogo en el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes de Granma. Justo en esta sala su vida cambió de manera inesperada: la sensibilidad y el amor por los niños, lo convirtieron en padre adoptivo. Treinta años después, Rolando y su hijo demuestran que no son necesarios lazos sanguíneos cuando está presente el amor.




