Una casa para todas las familias

Las casas de orientación a las mujeres y las familias fueron creadas, en 1990, por iniciativa de la heroína de la Sierra y el Llano, Vilma Espín Guillois, y son espacios para el desarrollo de acciones educativas y preventivas, dirigidas no solo a las féminas, sino a toda la familia cubana.

A decir de su fundadora, se abrieron en los diferentes municipios del país, con el objetivo de elevar la eficacia de la labor de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) al incorporar especialistas de ambos sexos en sus labores.

Representa un espacio en el cual la población encuentra asidero, para enfrentar sus problemas o ilustrarse con la finalidad de contribuir a su adelanto.

También, contribuye al desarrollo personal de las nacidas en la mayor de las Antillas, en diversos campos, como el jurídico, psicológico, pedagógico y social; en tanto, crea conciencia acerca del rol de la mujer y el hombre en el núcleo familiar y en la sociedad.

Entre sus líneas de trabajo destacan, asimismo, la superación cultural a todos los miembros del hogar y la ampliación de conocimientos sobre temas concernientes a la instrucción y atención de los hijos y las hijas.

En ellas, se promueven estilos saludables que coadyuvan a mejorar la calidad de vida de la población cubana en su totalidad, pero con marcado énfasis en las mujeres.

No pocas son las personas que acuden a estas instituciones para solicitar ayuda u orientación, y encuentran ahí, atención especializada que las ayudan a resolver problemas de diversa índole.

FOTO: Rafael Martínez Arias

En ese sentido, se realizan acciones de prevención, atención y seguimiento a familias que manifiestan conductas socialmente negativas y afectan el progreso saludable de sus miembros.

Con el alcance de la organización mediante sus programas y acciones, se ha logrado modificar conductas y actitudes estereotipadas en adolescentes, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.

Las Casas han tenido, por tanto, un importante impacto en toda la Isla, gracias a sus maneras de llegar a las féminas y a las familias en general, así como por su faena de orientación y formación comunitaria.

Reconocimiento especial merece, de igual forma, la entrega y el aporte solidario que en este empeño han brindado miles de colaboradores voluntarios.

Sus puertas abiertas para los granmenses

En Granma, prestan servicios 14 Casas de Orientación a las Mujeres y a las Familias, en las cuales profesores y colaboradores realizan una sistemática y activa labor en la preparación de alumnos de distintos grupos etarios, para desempeñarse en diversos oficios.

También, existen en todo el territorio granmense cerca de 40 extensiones de la institución en comunidades y barrios, tanto en zonas urbanas como en el Plan Turquino, lo que contribuye al desarrollo económico y social de esos lugares.

Yuneisi Cordoví Ortiz, coordinadora de la Casa en Bayamo, explicó que su itinerario posee un amplio programa de capacitación, en el que sobresalen, entre otros, cursos de peluquería, maquillaje, corte y costura, asistente de enfermería, dependiente de farmacia, secretaria ejecutiva y dirección empresarial.

Yuneisi Cordoví Ortíz/ FOTO: Rafael Martínez Arias

Por su parte, el de dependiente integral, incluye en su módulo el adiestramiento en cantina, repostería, elaboración de alimentos y cocinero genérico B; y próximamente se comenzará a impartir un taller de electricidad, explicó Cordoví Ortiz.

Estos, tienen una duración entre tres y seis meses, dependiendo de su grado complejidad y el grueso de contenido que requieran, con una o dos frecuencias semanales. Los cursos cortos tienen un costo de 225 CUP y los largos de 450 pesos.

Personas de diferentes rangos etarios han encontrado en estas opciones una vía para la inserción laboral no solo en el sector estatal, sino también en las nuevas formas de gestión económica en la provincia; así como el desenvolvimiento de sus capacidades y proyectos personales.

Yusbani Guevara Cabrales/ FOTO: Rafael Martínez Arias

Tal es el caso de Yusbani Guevara Cabrales, quien ejerce la peluquería por cuenta propia y forma parte también de la matrícula del programa en el que se enseña este servicio.

“Yusbani Guevara Cabrales”

Este joven bayamés cuenta que hace tres años realiza dicha actividad y tuvo la necesidad de inscribirse en el curso, pues le aporta profesionalidad a su trabajo, asegurando así, mejores resultados en su desempeño.

Luisi Sarmiento Espinosa/ FOTO: Rafael Martínez Arias

“De aquí han salido hombres y mujeres muy bien preparados, que utilizan los conocimientos adquiridos en estos talleres para su sustento monetario, y cuyo oficio ejercen también con la familia”, asegura Luisi Sarmiento Espinosa, funcionaria provincial de la FMC que atiende las Casas de Orientación a las Mujeres y a las Familias en Granma.

A partir de las experiencias acumuladas a lo largo de estos 33 años de funcionamiento, las Casas de Orientación a las Mujeres y a las Familias, constituyen una vía imprescindible en el mejoramiento de la función integral de la FMC desde diversas perspectivas.

Estas desempeñan un rol primordial en el trabajo diferenciado, preventivo, educativo, e ideológico con la población, tanto en su sede, como en las comunidades, en articulación con otras instituciones sociales.

La Demajagua

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