Expresa que cuando no los tenían estaban casi a oscuras y se dificultaba la cocción de los alimentos, “vivíamos situaciones críticas con la energía”, comentó a la Agencia Cubana de Noticias Montes Rodríguez, presidenta del consejo de abuelos.
Alfredo Espinoza, otro de los ancianos, respalda esa reunión y recuerda “un día veíamos las noticias, otro no; un día almorzábamos con luz, al siguiente estábamos preocupados”, señala.
Ambos concuerdan en que ahora, con los paneles solares, sienten la carga más ligera, puesto que se resolvió lo de la preparación de los alimentos, “tenemos iluminación, además podemos encender el televisor para informarnos y nos sentimos bien con eso”, dicen.
Ese es el sentir de las 43 personas de la tercera edad que asisten a la institución en el centro de la ciudad de Guantánamo, quienes de 7 y 30 de la mañana a 5 de la tarde —mientras están en la entidad— aprovechan el horario perfecto para la funcionalidad de esta alternativa de energía limpia, instalada desde hace casi un mes.
A pocos pasos, Amador Blanco, sentado en un sillón, pone el acento en la independencia del petróleo, considera que los paneles tienen “tremenda importancia” porque no dependen del combustible, escaso en estos tiempos, y deberían usarse en otros centros por los buenos resultados que traen consigo.
Anislei Blanco, trabajadora social de la casa de abuelos, explica que allí brindan calidad en la satisfacción de los adultos mayores; “ellos vienen a mejorar su estilo de vida —dice— con actividades de terapia ocupacional, ejercicios físicos y otras dentro y fuera de la institución”.
Destaca que reciben cinco comidas diarias: desayuno, merienda, almuerzo, merienda y comida.
“Cuando solo dependíamos del sistema electroenergético nacional teníamos que esperar mucho tiempo, y gracias a esos paneles todo está saliendo en tiempo y forma” Los equipos, de 2.0 kWp de potencia, permiten encender las luces, una olla arrocera, una multipropósito y el televisor, sin embargo, aclara la directora que no suplen completamente las necesidades.
“La nevera no podemos utilizarla; para la congelación debemos esperar al sistema electroenergético nacional, que no es seguro cuándo llegue”, puntualiza.
Pero incluso con esa limitación, Anislei prefiere quedarse con lo positivo: es, al menos, un alivio, “damos muchas gracias a esos paneles, esperamos seguir gozando de esta ayuda que nos oferta el país”, subraya.
En la provincia son varias las instituciones con servicios básicos que se benefician con estos paneles en medio de un recrudecido bloqueo que afecta la energía eléctrica en el país, y aunque no resuelven todo, devolvieron la rutina y un poco de tranquilidad a los abuelos, y eso, en medio de una crisis, no es poco.




