La doctora Yelenis Elías Montes, directora general de Salud Pública en Granma, declaró al medio que este servicio se respalda siempre con combustible bajo cualquier circunstancia, en coordinación con el Ministerio de Transporte.
El Hospital Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, atendió a más de 80 pacientes crónicos, incluidos tres anéfricos, provenientes de municipios distantes como Cauto Cristo y Buey Arriba, según datos ofrecidos por la institución.
La doctora Olga Díaz Nejviadovich, especialista en Nefrología del centro, explicó que la hemodiálisis constituyen la única alternativa al trasplante renal, y que el servicio se mantuvo con disciplina y apoyo estatal.
El transporte de pacientes se realiza mediante contrato con Cubataxi, aunque en ocasiones se recurre a ambulancias y ómnibus para garantizar la asistencia, de acuerdo con testimonios recogidos en la sala de hemodiálisis.
En la provincia funcionaron tres centros de este tipo: el hospital Carlos Manuel de Céspedes, el hospital Celia Sánchez Manduley en Manzanillo y el policlínico David Moreno en Jiguaní, único servicio en la atención primaria.
Los electromédicos locales sostuvieron el funcionamiento de las plantas de tratamiento de agua, imprescindibles para la terapia, mediante mantenimiento constante y soluciones técnicas ante la falta de piezas de repuesto.
El programa requirió insumos médicos críticos como concentrado, bicarbonato, clorosodio, dializadores y jeringuillas, todos afectados por las restricciones del bloqueo, según precisó la dirección provincial de Salud.
Guido Emilio Manduley, taxista de Río Cauto con dos décadas de experiencia en el traslado de pacientes, afirmó que la recogida programada resultó vital para quienes residen en zonas rurales con caminos en mal estado.
El sistema de hemodiálisis en Granma se mantuvo como un servicio de alta sensibilidad, considerado por las autoridades sanitarias como una oportunidad de vida para decenas de pacientes que dependen de esta terapia.




