Según precisó el organismo desde su perfil en la red social Facebook, en estos mercados participan empresas estatales, formas de gestión no estatal, productores nacionales y locales, importadores, comercializadores y modalidades de inversión extranjera.
Para su creación se tienen en cuenta las condiciones del territorio, la demanda y las instalaciones disponibles, como almacenes, tiendas con espacios amplios y áreas abiertas.
Se ubican en zonas urbanas y suburbanas de las ciudades, con buena comunicación vial que facilite la movilidad de transporte, acceso rápido, estacionamiento y parqueo para carga y vehículos ligeros.
Entre los principios de funcionamiento se incluye priorizar la comercialización de insumos, materias primas, alimentos y productos de alta demanda, con oferta diversificada, adecuada relación calidad-precio y reducción de costos logísticos.
Los mercados operan en pesos cubanos y en divisas, emiten facturas en el proceso de venta, aseguran canales de pagos electrónicos y emplean el comercio electrónico, incluyendo pagos desde el exterior.
La implementación de la Resolución 13/2026 y la apertura de los nuevos mercados de abasto aportan beneficios tangibles para Cuba, al ampliar las opciones de comercialización de insumos y alimentos, diversificar la oferta y mejorar la relación calidad-precio.
Estos espacios facilitan la participación de empresas estatales y no estatales, productores nacionales y actores internacionales, lo que contribuirá a dinamizar la economía, optimizar la logística y garantizar mayor acceso de la población a bienes esenciales mediante canales modernos de pago y comercio electrónico.




