
El salto fue una oda a la perfección técnica. Una carrera de aproximación eléctrica, la pértiga curvándose hasta el límite de su resistencia y un vuelo limpio, sin roces, por encima de los 6,31 metros. Con este vuelo, Duplantis suma su 15.º récord mundial, superando por un centímetro la marca de 6,30 m que estableció en los pasados Mundiales de Tokio.
“Salto por mi familia, por Suecia y por todos los que me apoyan”, declaraba un Duplantis visiblemente emocionado tras aterrizar en la colchoneta.
La dictadura del centímetro
Al igual que hiciera Sergey Bubka en su día, Mondo está administrando su leyenda centímetro a centímetro. No es falta de capacidad para saltar más alto; es la maestría de un cirujano que sabe que cada récord es un evento histórico y un peldaño más hacia una inmortalidad que ya tiene asegurada.
Desde que irrumpió en la escena internacional, Duplantis ha devuelto al atletismo ese brillo de “estrella de rock”. A sus 26 años, la pregunta ya no es si volverá a batir el récord, sino dónde está el límite biológico del ser humano. Por ahora, mientras el resto del mundo mira hacia arriba, Duplantis es el único que mira hacia abajo desde el cielo de los 6,31 metros.



