Medicina natural a la altura de los retos

Observa el frasco, que contiene la crema, y dice que “esto es lo mejor que he usado para los padecimientos de la ansiedad. También la muralla es muy buena para los dolores articulares”. Teresa Pérez Castillo es una manzanillera que no desaprovecha las oportunidades de visitar, dos veces por semana, la farmacia de Medicina Natural …

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Observa el frasco, que contiene la crema, y dice que “esto es lo mejor que he usado para los padecimientos de la ansiedad. También la muralla es muy buena para los dolores articulares”.

Teresa Pérez Castillo es una manzanillera que no desaprovecha las oportunidades de visitar, dos veces por semana, la farmacia de Medicina Natural y Tradicional, de la Ciudad del Golfo de Guacanayabo, “porque es una excelente opción ante la carencia de los medicamentos industriales.

“Siempre busco los jarabes anticatarrales, las tinturas de guayaba y caña santa, la pasiflora. Tienen muy buena calidad y aceptación entre las personas. Hay que estar al tanto de su “entrada” porque se agotan rápido”, cierra la mujer.

Breve historia del surgimiento

Varios sitios en internet coinciden que “los orígenes de la medicina natural están alrededor del siglo V y IV antes de Cristo. Hipócrates es considerado el padre de la Medicina alternativa, y defendía la capacidad intrínseca del cuerpo para sanarse.

La Medicina Natural y Tradicional es un conjunto de modalidades, técnicas o procedimientos preventivos, diagnósticos, terapéuticos y rehabilitadores, validados científicamente, por la tradición y por investigaciones, que están integrados al Sistema Nacional de Salud.

Su uso constituye una opción complementaria para tratar o prevenir dolencias y enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida. Dentro de las principales modalidades utilizadas en Cuba se encuentran: la acupuntura, fitoterapia, apiterapia, moxibuxtión, homeoterapia y ozonoterapia.

Protagonistas

A punto de cumplir sus 30 años de quehacer, el colectivo del Laboratorio de Medicina Natural y Tradicional (LMNT) Manzanillo consolida prestaciones al disponer de áreas más confortables y mejor equipadas, lo que redunda en más efectividad.

FOTO Roberto Mesa Matos

Perteneciente a la Empresa provincial de farmacias y ópticas, una veintena de trabajadores elaboran 60 renglones, a razón de cinco mil unidades por jornada de labor.

La cifra pudiera duplicarse si contaran con los frascos adecuados para el envase de los medicamentos.  Durante el último año ahorraron al país más de dos millones de dólares por concepto de sustitución de importaciones de medicamentos, fundamentalmente de los ansiolíticos.

La licenciada Ana Rita González Pérez, especialista principal de la instalación, explicó que lo anterior fue posible al sostener las elaboraciones de diversos tipos de tinturas y cremas con funciones ansiolíticas, antiinflamatorias y antihistamínicas que destinan a las farmacias, a los cinco policlínicos del territorio y a las zonas rurales de los municipios de Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón.

Ana Rita González Pérez/ FOTO Roberto Mesa Matos

Apuntó que, como parte del proceso de renovación técnica del laboratorio, al terminar el  primer semestre del actual calendario deben concluir la puesta en marcha de la línea de control de la calidad para cerrar flujo productivo y encargarse de la  siembra, atenciones y cosecha de las plantas medicinales para abaratar los costos y evitar el incremento del precio de los medicamentos.

“Además, en la cartera de proyectos incluiremos productos para uso cosmético y pretendemos aumentar las soluciones desinfectantes, a las que hoy incorporamos propóleos, caléndula, manzanilla y el aloe que potencian los efectos antibacterianos y esporicida”.

FOTO Roberto Mesa Matos

González Pérez describe que el laboratorio posee cuatro áreas: producción, repercolación, lavadero de frascos y almacén, sitios por donde transcurren las prácticas docentes de los alumnos de la Facultad de Ciencias Médicas Celia Sánchez Manduley.

Los especialistas, técnicos y trabajadores del LMNT de Manzanillo conforman una familia laboral que, más allá de la productividad demostrada, evidencian afectos, consagración y disciplina en cada tarea. Esas fueron cualidades que “enamoraron” a Yusleidis Zambrano Valdespino, cuando hace 10 años se graduó como Tecnóloga de la Salud, especialidad de servicios farmacéuticos y plantas medicinales.

“Me dedico al control de los aspectos técnicos del laboratorio, desde la solicitud de los productos para la elaboración de los medicamentos, la preparación, el control de la calidad hasta el despacho hacia los diversos destinos.

“Implica mucho cuidado y precisión, porque fabricamos los medicamentos que consume buena parte de la población granmense: niños, embarazadas y ancianos, según la prescripción médica. La mayoría no tienen ninguna contraindicación. Poseen muy buena aceptación.

“Aquí no tenemos hora de entrada ni de  salida, cuando hay que trabajar es eso y punto, hasta los fines de semana. La muestra más reciente estuvo en el enfrentamiento a la Covid-19. Esta fue la única institución que mantuvo sus servicios por la importancia en la elaboración de productos desinfectantes de superficies, para el aseo y protección de las personas. Crecimos mucho”.

– El inmueble se ha transformado bastante…

– Ciertamente, por la voluntad política y gubernamental, y de nuestro propio ministerio, la institución hoy es otra: comenzamos con áreas pequeñas, no disponíamos de suficientes mesetas para la producción y con la remodelación del local todo esto se amplió, hasta para el laboratorio de control de la calidad, el lavadero de frascos. También aumentamos en cantidad y volumen los percoladores, que ayuda a la productividad.

Dialogar con cualquier mujer de las que trabaja en el LMNT es un disfrute, porque tienen la sonrisa a flor de labios, muy pocas veces se les ve serias, actitud que solo dejan para las horas de incesante desempeño.

“Hay que sonreír, periodista, porque como dice el dicho, la sonrisa es la sal de la vida”, afirma la joven Adriana Martínez Reyes, quien todavía no cumple el año de trabajo en el laboratorio.

La muchacha es auxiliar de producción: “Envaso jarabes y medicamentos. Todo es bonito, me gusta lo que hago, junto a otras 16 mujeres. Llegamos a las 8:00 de la mañana hasta las 12:30; luego retornamos a las 2:30 p.m. hasta 30 minutos después de las 4:00 de la tarde. Cada una trabajamos al día mil 200 frascos.

“Nada es fácil, aunque se labora mejor con las tinturas, porque es lo líquido, las cremas son más pesadas y hay que tener mucha precaución, porque se envasan caliente, de lo contrario no se puede.

“Cuando me incorporé aquí, tenía miedo a quemarme, me ponía nerviosa, pero ya no, cuando adquieres destreza todo es mejor”, comenta Adriana y agradece a sus colegas de más experiencia por el apoyo y  colaboración.

Ideas y creatividad

Ana Rita es una de las convencidas de que siempre se puede aportar más, hacer desde una voluntad concreta y la determinación de avanzar. Para esta manzanillera no hay objetivos imposibles, cuando van sujetos de las ideas y la creatividad.

“Cada día trato de inculcarle eso a mis  compañeros: hay que soñar en grande con los pies en la tierra, porque quien no lo hace no tiene proyecciones y si he logrado algo hasta hoy es por eso: por soñar, pero sacrificando todo para hacerlo la realidad.”

La Demajagua

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