Medicina verde: hacer ciencia desde la tradición (+Fotos y Video)

La Habana, 26 ene (ACN) Reivindicar el trabajo de los yerberos o vendedores de plantas medicinales, desde el conocimiento científico y las proyecciones innovadoras, es motivo de desvelos para el doctor Rodolfo Arencibia Figueroa y su proyecto de desarrollo local Flora: la botica de la abuela. Desde hace 37 años, cuando estudiaba la carrera de …

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En el barrio capitalino de Punta Brava, consejo popular del municipio La Lisa, radica Flora: Botica de la Abuela, un proyecto de Desarrollo Local, liderado por el Doctor Rodolfo Arencibia, en La Habana, Cuba. 19 de enero de 2023. ACN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS/ogm

La Habana, 26 ene (ACN) Reivindicar el trabajo de los yerberos o vendedores de plantas medicinales, desde el conocimiento científico y las proyecciones innovadoras, es motivo de desvelos para el doctor Rodolfo Arencibia Figueroa y su proyecto de desarrollo local Flora: la botica de la abuela.

Desde hace 37 años, cuando estudiaba la carrera de Medicina, se interesó por los beneficios que ofrecen los productos naturales y en 2017 decidió emprender el proyecto en el capitalino municipio de La Lisa.

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Actualmente ya cuenta con más de 400 metros cuadrados, en los que se incluyen dos laboratorios y el museo Valentino Mercati, dedicado a conocer y profundizar en la historia del uso de las plantas medicinales.

Para Arencibia la medicina natural, aunque no sustituye a los medicamentos convencionales, constituye una opción terapéutica y un complemento a los tratamientos, y considera que la investigación y la aplicación de tecnología de avanzada resultan indispensables para lograr productos que mejoren la calidad de vida.

El empeño de ponerle ciencia a esta tradición lo ha llevado a establecer convenios con universidades cubanas e italianas, así como con varias instituciones científicas y empresas estatales en busca de mayores evidencias.

Primeros pasos de un gran proyecto

El doctor Arencibia contó a la Agencia Cubana de Noticias que su primer contacto con la medicina verde comenzó cuando era alumno ayudante de Neurocirugía y desde esa especialidad conoció sobre el uso de la acupuntura, la moxibustión (aplicación de calor para curar enfermedades o dolencias), la digitopuntura (masaje oriental para aliviar padecimientos de salud) y el empleo de plantas medicinales.

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Si bien estos conocimientos eran distantes para la medicina occidental al provenir de la cultura china, su tránsito hacia la formación militar hizo que se interesara más por ellos. En 1991 participó en una presentación de productos naturales con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien instó a los presentes a rescatar el empleo de plantas medicinales como una opción y un complemento a los tratamientos establecidos.

“A partir de ahí mi vida se convirtió en el estudio de esos productos y en 2017 decidí hacer una cooperativa no agropecuaria con el excedente de las plantas que se producen en las fincas del Ministerio de la Agricultura (Minag) y así rescatar la tradición de hacer infusiones y tisanas heredada fundamentalmente de los abuelos”, expresó.

Recuerda el médico que de pequeño su abuela paterna y su madre le hacían cocimientos y cuando decidió el nombre de su proyecto pensó en hacerle honor a su abuela Flora.

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El 3 de junio de 2018 se inauguró Flora: la botica de la abuela, en saludo al natalicio del General de Ejército, uno de los principales impulsores de la medicina natural en Cuba.

La idea inicial de cooperativa no agropecuaria devino en un proyecto de desarrollo local mediante el empleo de plantas aprobadas por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) y el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed).

Ciencia e Innovación: dos palabras que definen el quehacer del doctor Arencibia

Flora: la botica de la abuela trabaja para promover el desarrollo científico, tecnológico y de innovación a partir de la colaboración con 10 universidades cubanas, encabezadas por la de La Habana y sus facultades de Química, Farmacia, Biología y Comunicación.

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Además del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos, la Estación Experimental Juan Tomás Roy, la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, la Empresa Apícola Cubana y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, esta última para la venta de los productos en la Droguería Sarrá, la Farmacia Droguería Johnson y el Museo Farmacia Tequechel, ubicadas en el centro histórico.

Pero las aspiraciones del doctor Arencibia por ampliar los saberes acerca de la medicina verde no solo se han limitado al trabajo con instituciones cubanas, sino que estableció vínculos con las universidades italianas de Salerno y Pisa.

“Los productos naturales carecen de evidencias científicas y mediante la cooperación con estos centros docentes hemos investigado metabolitos y principios activos de las plantas y a partir de ahí mejoramos la calidad de los compuestos y contribuimos a elaborar tesis con el correspondiente aval científico”, comentó.

Estos resultados benefician tanto al Minsap como al Minag al ofrecerle al productor estudios que por su costo se ven limitados en Cuba y constituyen una herramienta para evaluar el trabajo realizado y comparar las propiedades de las plantas cubanas con las extranjeras.

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“Aspiramos a seguir estudiando y obtener algunas sustancias nuevas que nos permitan hacer un trabajo más específico y especializado, estamos creando expedientes para en un futuro cercano presentar nuestros productos al Cecmed con su correspondiente caracterización, además queremos ampliar el espacio para incorporar dos almacenes”, explicó.

Otro de los anhelos de Arencibia es contar con un lugar donde confluyan las plantas medicinales y se ofrezca capacitación en contacto directo con ellas y así incrementar el trabajo que realizan con los círculos de interés de niños de primaria, secundaria y con características especiales, además del conformado por adultos mayores.

“En los círculos de interés con los niños -dijo- los enseñamos y con los ancianos ellos son los que nos enseñan y les damos la posibilidad de tener un espacio y de que se sientan mucho más útiles”, una oportunidad que se traduce en más conocimientos para mantener viva la tradición de la medicina verde.

CNC TV Granma

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