Estamos a las puertas de otro duro resultado científico

“Felicitaciones”, afirmó en la tarde del pasado martes el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a los expertos y científicos que cada semana se reúnen en el Palacio de la Revolución para analizar temas de salud.

El dignatario lo dijo hacia el final de un encuentro que versó sobre la actualización del proyecto de vacuna contra los neumococos. A propósito de los resultados de ese empeño científico que lleva por nombre Quimi-Vio, el mandatario dijo: “Estamos en la antesala de otro resultado científico duro de Cuba”.

La intervención central sobre el proyecto estuvo a cargo de la doctora en Ciencias Farmacéuticas Dagmar García Rivera, directora de Investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas. Fue a ella –porque la ciencia tiene su lenguaje preñado de complejidades– a quien periodistas del Equipo de la Presidencia pedimos una explicación sobre todo lo que compartió en la jornada de la tarde.

“Hemos actualizado en qué estado está el desarrollo del candidato vacunal Quimi-Vio, que es una vacuna conjugada contra los neumococos”, dijo, y precisó que “ha estado en desarrollo por el Instituto Finlay de Vacunas durante más de 15 años”.

Dagmar García resaltó que este propósito de la ciencia hará la guerra a “una bacteria que causa enfermedades importantes en la infancia en Cuba, fundamentalmente en niños menores de cinco años (…) Hemos estado desarrollando con nuestras propias capacidades una vacuna para introducirla, en algún momento, en el esquema nacional de vacunación que pueda proteger a los niños cubanos de las enfermedades causadas por el neumococo”.

La investigadora recordó a los reporteros que durante la intervención hecha entre los expertos y científicos “actualizamos sobre dos ensayos clínicos que han ocurrido en los meses de septiembre y octubre; dos ensayos clínicos comunitarios, fase tres, que han involucrado a un gran número de niños”.

El primero se llevó a cabo en la provincia de Cienfuegos, comenzó el día cinco de septiembre “y llegó a vacunar a más del 90% de los niños entre uno y cinco años”. Fueron, aproximadamente, 11 600 pequeños.

Ahora Cienfuegos está en la segunda fase del estudio, consistente en que los niños de entre uno y dos años que llevan dos dosis están recibiendo la segunda, “y es muy importante, en esta segunda etapa, que los padres acudan con sus niños a aplicar la segunda dosis de vacunación, porque para ellos el esquema es de dos dosis”.

Aclaró que “los niños por encima de dos años reciben solo una dosis de vacuna”.

También informó que “en la capital hicimos, durante el mes de octubre, un ensayo comunitario en el cual, en todos los municipios, vacunamos a los niños de entre dos y 18 años de edad que padecen enfermedades crónicas (cardiopatía, diabetes, enfermedades oncológicas, inmunodeficiencias…) porque realmente estos niños son más susceptibles a las enfermedades causadas por el neumococo”.

Por lo anterior, explicó la doctora en Ciencias, es “un estudio que pretende evaluar en el tiempo cómo la vacunación protege a los niños sanos, a los que vacunamos en Cienfuegos, y a los niños con enfermedades de riesgo que vacunamos acá en La Habana, de padecer enfermedades neumocócicas”.

Sobre la repercusión que podría tener la futura vacuna (todavía candidato vacunal) en el sistema de salud, y de manera particular en los niños, Dagmar dijo que “en la provincia de Cienfuegos, en 2018, 2019, nosotros también hicimos un ensayo clínico comunitario, en el que vacunamos al 93% de los niños entre uno y cinco años de edad.

“Al año de haberlos vacunado se observó un 63% de reducción de las tasas de hospitalizaciones por enfermedad respiratoria y un 73% de reducción de la enfermedad neumocócica invasiva, por los serotipos que están contenidos en la vacuna”.

“O sea, que realmente sí hay datos de impacto”, dijo.

“Es una investigación que continúa”…, comentó una de las reporteras. A lo cual Dagmar respondió afirmativamente. Explicó, además, que es una “vacuna muy compleja”, la cual, al introducirse en los países que ya la han usado, ha hecho que “los indicadores de salud de la infancia” hayan “mejorado significativamente en términos de morbilidad de las enfermedades respiratorias y de mortalidad infantil por infecciones respiratorias y por meningitis”.

Este capítulo de la ciencia cubana –señaló Dagmar– es un “ejemplo más de que el país ha sido capaz de responder con sus propias capacidades para enfrentar el desarrollo de las vacunas que necesitamos, como mismo hicimos contra la pandemia”.

Sobre el proyecto de vacuna, la directora del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), Olga Lidia Jacobo Casanueva, afirmó durante la reunión que “es un ejemplo de desarrollo de vacunas en el país. Ha sido un proyecto que desde que se inició en el año 2012 ha tenido el acompañamiento regulatorio”.

“Hemos revisado cada una de las fases de todos los ensayos clínicos que la doctora Dagmar ha presentado; ha sido un proyecto que se ha seguido muy de cerca. Han trabajado haciendo todas las publicaciones en cada una de las etapas”. El trabajo, destacó la experta, “ha sido elogiado incluso en eventos en los que hemos tenido la oportunidad de estar”.

Y agregó que “hoy lo que podemos decir es que el proyecto está listo para obtener su registro sanitario. Es decir, ellos deben presentar toda la información al Cedmed, porque ya tienen una serie de elementos que sustentan todo lo que es la seguridad y eficacia de esta vacuna.

“Y, además, todos sabemos la necesidad que tienen nuestros niños de tener esa vacuna. Por tanto, estamos listos para evaluar ese dossier, hacer la inspección que corresponde y tener en el menor tiempo posible la vacuna, para que pueda ser usada en todo el país”.

Fue una tarde de noticias alentadoras, una jornada que también contó desde la presidencia con el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y los vice primeros ministros Inés María Chapman Waugh y Jorge Luis Perdomo Di-Lella.

Cubadebate

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