José Martí forjó vínculo perdurable con Bayamo sin visitar la ciudad

A los 16 años, José Martí usó su pluma cuando Bayamo inició la guerra en 1868. La quema de la ciudad en 1869 marcó su vida. Desde el destierro, tejó lazos con bayameses. Como periodista, rindió tributo a sus próceres. Dijo tener "el alma intrépida y natural" de Bayamo. Su vínculo permanece vivo en el patrimonio de la ciudad.


Muchos fueron los factores que enlazaron a José Martí con la Cuna de la Nacionalidad Cubana.

Aunque nunca pisó suelo bayamés, el respeto por historia que escribía Bayamo lo hizo sentirse un hijo más de esta tierra.

Fue al año 1868, un año decisivo para Cuba. Mientras en oriente iniciaba el despertar por la independencia, a kilómetros de distancia, el Martí adolescente, con tan solo 16 años utilizó su pluma como arma.

La noticia de la quema heroica de Bayamo en 1869 caló hondo en aquel joven.

Ese acto de sacrificio supremo, donde los habitantes prefirieron ver arder la ciudad antes que entregarla, se convirtió en la primera brasa de una administración especial que marcaría su vida y su obra para siempre.

Años más tarde, el destierro tejió una red de afectos con ilustres bayameses como el poeta José Joaquín Palma.

Lazos personales, forjados lejos de la isla que arraigaron en Martí una comprensión íntima del carácter y el valor de la tierra que gestó la primera guerra independentista.

Siendo ya un periodista , José Martí convirtió sus páginas en un tributo perpetuo a los próceres de Bayamo.

En sus escritos, figuras como Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Vicente Aguilera fueron destacadas como los padres fundadores de la república moral que soñaba construir.

Más allá de la prosa, Martí describió su devoción por Bayamo con una célebre frase, “Yo tengo de Bayamo el alma intrépida y natural”.

Se resumía así su reconocimiento al valor y la autenticidad de este pueblo como esencia misma de la nación cubana.

En la actualidad el vínculo entre la Ciudad Monumento Nacional y el Apóstol permanece vivo en calles y monumentos.

La ciudad que una vez ardió, ahora guarda eterna, la llama del ideario martiano en el corazón de su patrimonio.

Guarda Bayamo con orgullo inmenso el haber sido inspiración para el más universal de los cubanos.

Cheila Aguilera Riquenes

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