Partido Demócrata consolida victoria, acaricia la Casa Blanca en 2028

La histórica victoria del Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos los deja hoy en condiciones de acariciar con optimismo la Casa Blanca en 2028.

Los azules recuperaron ambas cámaras del Congreso federal sin dejar lugar a dudas y esto se debió, en gran medida, a un descontento generalizado de los electores con la administración de Donald Trump, especialmente por la guerra en Irán y el alto costo de la vida.

En los comicios destacó una amplia participación de votantes independientes, jóvenes y latinos, que reorientaron su brújula hacia los demócratas después del apoyo que le dieron a Trump en 2024.

Los resultados en sentido general muestran una baja aceptación del programa republicano y esto llevará a un cambio significativo en la política estadounidense a partir de la instalación del nuevo Congreso el 3 de enero de 2027.

Después del desastre que representó para el Partido Republicano esta cita en las urnas, muchos en esa misma formación se preguntan qué viene ahora. La comentarista conservadora Megyn Kelly afirmó que la organización debe realizar un examen de conciencia.

“…el Partido Republicano está en ruinas; tal vez era necesario que así fuera”, dijo en su popular pódcast y programa de YouTube.

“Ahora, los republicanos deben reflexionar, reconstruirse y reinventarse sin seguir la imagen de nadie en particular. Tendrán que hacerlo por su cuenta”, añadió.

Kelly insistió que “deben aprender a ganar sin tener a un ‘padre’ en la boleta electoral, encontrar su propio eje ético y dejar de ser simples marionetas de Trump; no pueden permitir que todo su universo político gire en torno a Donald Trump”.

Los demócratas obtuvieron victorias contundentes en las elecciones de mitad de mandato del martes y el propio Trump ha intentado restarle importancia al hecho, insistiendo en que, si él hubiera figurado en la boleta, la historia habría sido otra.

Sin embargo, fue justo el rechazo a su gestión -llegó con cerca del 38 por ciento de aceptación apenas a estos comicios- lo que habría catapultado la reacción de los votantes.

Los triunfos demócratas fueron aún más notables porque arrancaron a sus adversarios bastiones en el Senado considerados tradicionalmente republicanos como Texas, Kansas y Carolina del Sur.

El gobernador Ron DeSantis, uno de los posibles sucesores de Trump dentro del Partido Republicano, culpó a la guerra con Irán (no faltaron advertencias al ocupante del Despacho Oval para que no se metiera en ella) por la estrepitosa caída en las elecciones. Calificó la votación como un “evento de nivel de extinción” para los republicanos.

El Partido Demócrata no solo recuperó la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, sino que también obtuvo importantes victorias a nivel estatal.

De hecho, la ola azul permitirá controlar, por primera vez en 16 años, la mayoría de las gobernaciones de los estados del país, así como 12 cámaras legislativas estatales.

El demócrata Hakeem Jeffries, quien se perfila como el próximo presidente de la Cámara Baja, dijo que nadie dentro de su grupo parlamentario ha planteado, de momento, la posibilidad de emprender un proceso de destitución contra Trump.

“Nos hemos centrado incansablemente en la asequibilidad y en la rendición de cuentas”, declaró ante los periodistas.

El 3 de noviembre estaban llamados a las urnas 250 millones de votantes; más de 58 millones de ellos emitieron su boleta de forma anticipada.

En la Cámara de Representantes los demócratas cuentan ya con 253 escaños a 147 los republicanos; mientras que, en el Senado, también pintado de azul, la correlación es 54 a 44.

Prensa Latina

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