El asedio estadounidense tiene un duro impacto en todos los aspectos de la vida de la población en nuestro país, en especial tras el reforzamiento de las medidas punitivas en los últimos años, explicó el diplomático en una entrevista con el diario egipcio Al Youm 7.
Tales acciones apuntan directamente a las fuentes básicas de financiación del Estado, como las remesas de los cubanos en el extranjero, el turismo y los ingresos por la exportación de servicios médicos, subrayó.
Cuba también enfrenta severas restricciones a la importación de combustible que provocaron una fuerte crisis eléctrica, lo cual afecta la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos, explicó.
Pellicer destacó que el impacto se extiende a sectores vitales como la salud, la agricultura, la industria, la educación, la cultura y el turismo.
Como ejemplo citó que la dificultad para obtener medicamentos en el mercado internacional por el bloqueo conlleva riesgos reales para la vida de los pacientes, especialmente los niños y las mujeres.
También denunció las campañas mediáticas a través de plataformas estadounidenses para responsabilizar al gobierno cubano por la crisis económica mientras ignoran que el bloqueo es la causa principal de estas condiciones.
Cuba no cuenta mucho con un cambio positivo en la posición de la actual administración estadounidense, que ignora los principios del derecho y la legitimidad internacionales, afirmó.
Pese a ello, recalcó, La Habana mantiene abierta la puerta al diálogo integral con Washington basado en el respeto mutuo y sin condiciones previas, para analizar todos los temas de interés común.
Al respecto, el embajador aseguró que la isla nunca dio pasos hostiles hacia la potencia norteña ni busca interferir en su sistema político, económico o social, pero a su vez, marca una línea roja de su soberanía y la independencia.
Somos un pueblo pacífico, pero preparado para todas las posibilidades y abiertos al diálogo con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, recalcó.




