
En el último segmento de su intervención, que la Agencia Cubana de Noticias transmite íntegramente en varios despachos, el mandatario se refirió al papel de los jóvenes en la Revolución:
El heroísmo de este pueblo asombra y, aunque estemos en esa cotidianidad de adversidad, de enfrentar cosas difíciles, cuando uno ve las respuestas, la creatividad, la resistencia –y yo insisto, la resistencia del pueblo cubano no es una resistencia de aguante, es una resistencia de creación, es resisto, pero me supero; resisto, avanzo; resisto, crezco. Siempre lo ilustré en otro momento con lo que habíamos logrado en la COVID-19, con la ciencia y las vacunas; o sea, no era pasar la COVID-19, era pasar la COVID-19, pero superarla con creación propia, como fue el impacto de nuestras vacunas, uno no puede tener ni dudas, ni ningún tipo de otro sentimiento hacia la actitud de nuestro pueblo y hacia la actitud de nuestros jóvenes; aunque muchos hablan tratando de denigrar al pueblo y muchos hablan tratando de denigrar a nuestra juventud.
Hacia los jóvenes uno tiene una visión, tal vez tiene que ver con los años de estudiante universitario, con los años de dirigente estudiantil, pero lo he dicho en otro momento: para mí, a los jóvenes hay que tratarlos como las importantes personas que son en nuestra sociedad. Cuando nosotros hablamos de unidad, no hay unidad si los jóvenes no están en esa unidad. Cuando hablamos de continuidad, no hay continuidad sin los jóvenes. Por eso, en ese concepto de participación popular, yo siempre digo: todo tiene que tener una salida para la participación popular, y dentro de esa participación popular, todo tiene que tener una salida de cómo convocamos y cómo participan los jóvenes.
Hay ejemplos cotidianos de las respuestas que dan los jóvenes: la indignación por lo de Venezuela; la participación de los jóvenes en el homenaje a nuestros caídos, en la Marcha del Pueblo Combatiente, después en la Marcha de las Antorchas. Esos jóvenes que viven las situaciones complejas de estos tiempos, las carencias de estos tiempos, que a veces su proyecto de vida no es todavía el que aspiran, pero que siguen teniendo confianza porque saben que ese proyecto de vida es más posible aquí que en otro lugar.
Esta generación que tenemos que es más desprejuiciada, que a veces algunos dicen: no, no conocen tanto, no leen tanto. Y cuando uno habla con ellos se asombra del conocimiento que tienen, de la profundidad con que pueden dar un criterio, de la manera en que pueden distinguir un contenido, la inteligencia; pero que también cuando los llamas para cosas duras lo hacen.
Yo recuerdo, y lo expliqué muchas veces, cuando nosotros estábamos en el ajetreo de concebir la estrategia para enfrentar la COVID-19, cuando empezó a entrar en los primeros momentos, no nos habíamos dado cuenta todavía de que teníamos que ir a una convocatoria de los jóvenes y cuando fuimos a hacerla ya los jóvenes estaban en Zona Roja. Por sí mismos se movilizaron porque comprendieron que ellos podían aportar al país, que quién mejor que ellos. Y lo hicieron jóvenes de todos los sectores.
Te digo, cada vez que he tenido un encuentro con los jóvenes, que he participado en un debate con los jóvenes, siempre he aprendido y me he nutrido de experiencias, de enfoques. Escuchando a los jóvenes uno puede ver también las cosas de otra manera, yo diría más actualizadas, más contemporáneas, más audaces, y esa audacia que pueden aportar nuestros jóvenes, esa intranquilidad con compromiso les hace mucho bien a la nación y a todo lo que queremos hacer.
Y no podíamos pensar de otra manera, porque es que en la historia nuestra los jóvenes siempre han sido los que han desempeñado un papel fundamental.
Los jóvenes ahora no son distintos en eso, los jóvenes ahora tienen esa herencia también, comparten ese legado, ese patrimonio. ¿Quiénes fueron los mambises? Y hay ejemplos paradigmáticos: el joven Céspedes, el joven Agramonte, el joven Maceo, nuestros grandes pensadores; el joven Martí, con 16 años en un Presidio Modelo, injustamente encarcelado por defender convicciones.
Todos los años, cuando termina la Marcha de las Antorchas, que vamos allí y hacemos el homenaje en la cantera, cada vez que veo el poema a su madre me estremezco, ¡que eso lo haya escrito un joven con 16 años!
Y nuestros científicos, y quienes protagonizaron la Revolución del 33, la Generación del Centenario, la Revolución. La generación de jóvenes que en los años sesenta enfrentó la agresión a Girón, hizo la Campaña de Alfabetización y después vivió los días de la Crisis de Octubre. Las generaciones que éramos jóvenes cuando vivimos el Período Especial, cuando se cayó el campo socialista. Y los jóvenes ahora.
¿Podríamos tener la unidad y la resistencia que hoy exhibe el pueblo cubano en medio de esta situación si los jóvenes no estuvieran participando?
Lo que pasa es que hay algunos que nada más que hablan de los que han salido, de los que han probado suerte en otros países, además, la mayoría no ha roto con la Revolución, al contrario, muchos comprometidos. En estos tiempos de amenazas, ¿cuántos han regresado, cuántos están preocupados, cuántos están manifestándose en contra de la agresión?
Entonces, confiamos en esos jóvenes.
¿Y qué mejor ejemplo? ¿Qué sintetiza los valores de toda esa juventud en los momentos actuales? Los treinta y dos. Esa es nuestra juventud. Y son presente y futuro de la nación, son presente y futuro de la patria, y hay que cuidarlos mucho.



