
El portavoz presidencial de Rusia, Dmitri Peskov, confirmó hoy que su país analiza posibles acciones para apoyar a Cuba frente a las medidas de asfixias impuestas por los Estados Unidos.
«Estamos en contacto con nuestros amigos cubanos. Cuba está lejos por desgracia de nosotros, no es fácil llegar hasta allí, pero, aun así, discutiremos con los cubanos posibles vías para prestar ayuda», destacó el vocero del Kremlin a la prensa, sin dar elementos del tipo de asistencia que se está considerando desde el gigante euroasiático.
Asimismo, Peskov añadió que, a juicio de Moscú, La Habana enfrenta graves dificultades debido a las acciones hostiles del Gobierno estadounidense, que «estrangula» a la nación caribeña.
«El problema allí no es el combustible. El problema allí es el bloqueo de Estados Unidos. No creo que sea correcto que un país estrangule a otro y a su pueblo», declaró.
En ese contexto, el portavoz acotó que «cuando no hay combustible para entregar medicamentos, cuando no hay combustible para transportar urgentemente a los pacientes por vía aérea, es algo muy malo».
Previamente, el ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov denunció las posturas neocoloniales de presiones que impone Washington contra La Habana y Caracas, y reafirmó la solidaridad de Rusia con los pueblos de ambas naciones.
“En el foco de nuestra atención sigue estando la lucha contra cualquier práctica neocolonial, desde las medidas coercitivas unilaterales hasta las intervenciones militares. En este contexto confirmamos la solidaridad con los pueblos de Venezuela y Cuba”, refirió el canciller.
El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
Ante estas acusaciones sin fundamente, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que «esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales».



