
El pronunciamiento tuvo lugar durante su primera visita a Argelia, país natal de San Agustín, como parte de una gira de cuatro días por África. En Argel, el pontífice visitó el Monumento a los Mártires y posteriormente se trasladó a Bab El Oued, donde rindió homenaje en el Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas, asesinadas en 1994 durante la guerra civil.
La visita tuvo como propósito “renovar los lazos de fraternidad y amor”, según expresó el jefe de la Iglesia católica, quien aprovechó la ocasión para emitir un discurso en el que subrayó la necesidad de fortalecer la justicia y el respeto entre las naciones.
“La paz que Dios desea para cada nación no es mera ausencia de conflictos, sino expresión de justicia y dignidad”, afirmó León XIV, destacando que el odio perpetuado entre generaciones solo promueve los conflictos y erosiona el respeto a la soberanía de los Estados.
Durante su intervención, el pontífice también se refirió a las declaraciones de Trump, quien había cuestionado su liderazgo. León XIV respondió: “No quiero entrar en un debate. Mi mensaje es el Evangelio y sigo alzando la voz contra la guerra”.
El Papa recalcó que su misión es llevar la paz y el Evangelio, principios que consideró universales e invariables, independientemente del contexto político. “Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos acabar con las guerras y promover la paz y la reconciliación”, enfatizó.
Con este mensaje, León XIV buscó reafirmar el papel de la Iglesia católica como promotora de la paz y la justicia, en un momento en que los conflictos internacionales continúan afectando la estabilidad global.



