La iniciativa, implementada por el Ministerio de la Agricultura (MINAG), con el acompañamiento técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), contribuye a la protección de la biodiversidad agrícola y al desarrollo de sistemas productivos más resilientes y sostenibles.
Con el aporte de nuevo equipamiento, se fortalecen los programas de manejo, conservación y utilización de germoplasma de maíz, facilitando la evaluación, multiplicación y aprovechamiento de materiales genéticos de interés para la agricultura cubana.
De acuerdo con especialistas, estas acciones permiten preservar una valiosa diversidad genética acumulada durante décadas de adaptación a diferentes condiciones de suelo y clima, base fundamental para el desarrollo de variedades mejor adaptadas a los desafíos actuales y futuros del sector agropecuario.
Expertos destacan que el maíz cubano posee una riqueza genética única, resultado de siglos de adaptación a diversos suelos y microclimas, lo que lo sitúa entre las cinco fuentes más relevantes a nivel mundial para el mejoramiento del maíz en regiones tropicales.
El nuevo equipamiento beneficiará directamente a la UBPC Emilio Hernández, perteneciente a la Empresa Agrícola de Artemisa, del occidente cubano, donde se desarrollan actividades vinculadas a la conservación, evaluación y multiplicación de materiales genéticos de maíz, en apoyo a los programas nacionales de mejoramiento y producción de semillas.
Según los especialistas, la modernización tecnológica permitirá además elevar la productividad, reducir los costos de producción, mejorar la calidad de los productos y avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible.
El proyecto COBIMAS impulsa la introducción de nuevos métodos agrícolas para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, incluidos recursos fito y zoogenéticos en paisajes productivos de áreas seleccionadas de Cuba, y contribuye al fortalecimiento de las capacidades nacionales para asegurar el aprovechamiento sostenible de recursos genéticos de importancia agrícola.




