El también máster en urgencias y emergencias médicas explicó que actualmente solo funcionan cuatro ambulancias de las nueve disponibles: una en el polo turístico Cayo Largo del Sur, otra el sureño poblado de Cocodrilo y dos en la ciudad cabecera del territorio, en tanto las restantes permanecen fuera de servicio por problemas técnicos.
En ocasiones recibimos dos llamadas simultáneas de pacientes que viven uno frente al otro, pero solo podemos trasladar a uno en camilla, con nuevas ambulancias la asistencia sería más rápida y efectiva, señaló.
A tenor del nuevo contexto, dijo, el equipo adoptó medidas como la organización de traslados colectivos cuando la condición clínica lo permite, el uso racional de oxígeno y equipos médicos, la conducción eficiente de ambulancias para ahorrar combustible y evitar averías, y la coordinación con médicos de familia para no incurrir en ingresos hospitalarios innecesarios.
También se reutilizan materiales que se pueden esterilizar como jeringuillas y guantes, siempre que se garantice la seguridad del paciente, refirió el experimentado Licenciado en Enfermería.
Precisó que a la segunda ínsula cubana le fueron asignadas dos nuevas ambulancias, una eléctrica y otra de combustión, esta última prevista para llegar al territorio en breve lapso, además, “hemos recibido apoyos de las Fuerzas Armadas Revolucionaria, del aeropuerto y la naviera para garantizar traslados hacia La Habana”, significó.
La población, en su mayoría, muestra comprensión ante las demoras inevitables, “sabemos que no es fácil, porque solo quien sufre directamente entiende la magnitud del dolor, pero la empatía, el buen trato y la capacidad de dar una respuesta adecuada son clave”, afirmó Sesé Cobas.
Expuso que la dotación ideal requiere ocho paramédicos por turno, pero actualmente solo se cuenta con 15 paramédicos y 11 enfermeros, frente a los 18 necesarios.
A pesar de ello, durante 2025 se alcanzaron niveles de actividad superiores a los de 2023 y 2024, esto fue posible gracias al sacrificio del personal, la reorganización de turnos y la solidaridad de la población, que en momentos críticos colaboró en el traslado de pacientes, ninguno quedó sin atención cuando fue necesario, subrayó.
Enfatizó que el combustible es vital: sin él no podemos garantizar la asistencia que nuestro pueblo merece, pero “aquí no se rinde nadie”, recordó Sesé Cobas al citar al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque (1927-2009).
Aseguró que el personal de urgencias seguirá en la primera línea, defendiendo la vida y la salud de los habitantes de Isla de la Juventud, inspirados en el ejemplo de los 32 héroes caídos el pasado 3 de enero en la República Bolivariana de Venezuela.




