Faro de excelencia

La sala de Neonatología, del Hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, es un espacio donde el sonido tiene lenguaje propio. El suave zumbido de las máquinas de monitoreo, el pitido rítmico de los monitores cardíacos y el murmullo constante de los ventiladores crean una sinfonía que acompaña a los pequeños pacientes en su lucha por la vida.

En medio de este ambiente, las enfermeras se mueven con agilidad, sus pasos acelerados resuenan en el suelo mientras se dirigen a las incubadoras. Llevan consigo no solo conocimiento técnico, sino también una profunda empatía; se convierten en las segundas madres para los recién nacidos, ofreciendo cuidados que van más allá de lo físico. Con delicadeza  y ternura, ajustan las mantas, controlan las temperaturas y administran medicamentos, en tanto susurran palabras de aliento a esos pequeños guerreros.

En este entorno tan crucial, destaca la figura de Tatiana Cedeño Escalona, Máster en Ciencias y licenciada en Enfermería, quien ha dedicado su vida a cuidar de los más vulnerables. Con su vasta experiencia y un corazón lleno de humanidad, Tatiana se asegura de que cada niño reciba la atención necesaria. Ella va más allá de su profesión; es pilar fundamental para esos pequeños, no solo les brinda cuidados médicos, sino también abrazos cálidos que les recuerda que no están solos en su camino hacia la recuperación.

Tatiana Cedeño Escalona comparte su trayectoria en el campo de la Enfermería, una carrera que ha marcado su existencia desde sus inicios. Su historia comenzó a los 19 años, al graduarse y empezar en el Servicio de Terapia Intensiva. Sin embargo, su camino tomó un giro significativo cuando conoció a la especialista Elena Álvarez, entonces jefa de enfermeras del hospital, quien fue figura fundamental en su desarrollo profesional.

“Elena me preguntó si quería ir a Neonatología, específicamente a la Sala de prematuros. Yo dije que sí y me fui con ella. Aunque ya hacíamos trabajo científico durante la carrera, con ella iniciamos el primero, sobre la estancia materna. La investigación fue  a un evento internacional, allí  seleccionaron las 50  mejores  del país. Yo era una niña en aquella etapa, estaba conmocionada al verme rodeada de tantos médicos y personalidades”.

Para la especialista, esa experiencia fue transformadora; lo que reforzó su pasión por la Enfermería.

A medida que avanzaba en su carrera, también enfrentó los retos personales. Se casó muy joven y tuvo su primera hija a los 21 años. Con el nacimiento de su segunda hija, a los 30, aprendió a equilibrar las exigencias de la maternidad con su compromiso laboral. Trabajó durante 13 años en turnos nocturnos en Neonatología, donde continuó desarrollando su vocación.

“Durante mi juventud, mis dos hijas estuvieron siempre conmigo. Cuando comparo las realidades de mis años con las de ahora, veo que los jóvenes deben asumir una gran responsabilidad”.

Tatiana enfatiza en que la Enfermería trasciende el ámbito profesional; exige dedicación, amor y, sobre todo, compromiso con el bienestar de los pacientes.

La Neonatología es una especialidad que requiere una profunda entrega. Se trata de cuidar a seres humanos vulnerables, que aún no tienen la capacidad de expresarse. En este contexto, es esencial un agudo sentido de observación y empatía para comprender sus necesidades. La formación continua es indispensable en esta profesión, pues el conocimiento y la práctica en el cuidado neonatal están en constante evolución.

“Mis hijas solían preguntarme con cierta curiosidad: “¿Cuándo en esta casa no se va a hablar de niños?” La realidad es que en mi hogar, los temas de conversación siempre han girado en torno a los neonatos y sus cuidados. Siento  gran satisfacción al encontrarme con madres que han estado bajo mi cuidado. Muchas veces me reconocen y me dicen: “¿Usted no me recuerda?” Y yo les respondo con alegría: “Por supuesto, ese niño que usted tiene yo lo cuidé y alimenté”. De tantos casos, me acuerdo, especialmente, de un niño que atendí en la Sala de Cardiología; hoy es un hombre que ha decidido convertirse en enfermero.”

“A medida que he ido cumpliendo años y alcanzando una madurez profesional, he tenido la oportunidad de guiar a las nuevas generaciones que se incorporan a nuestro quehacer. Ellos traen una energía renovadora, pero también enfrentan combates significativos. A diferencia de nosotros, quienes comenzamos la carrera con responsabilidades, tanto laborales como académicas, desde una edad temprana, muchos de ellos se inician en el campo de la Enfermería con apenas 19 años. He vivido momentos difíciles durante mis estudios y he sido madre en circunstancias complejas, lo que me ha permitido apreciar, aún más, el valor del compromiso y la resiliencia.

“La vida nos presenta obstáculos, pero es posible afrontarlos, cuando uno ama lo que hace. La Enfermería no es solo una profesión, sino, también,  parte fundamental de mi identidad. Todos en mi familia son conscientes de que, a pesar de las oportunidades que me ofrecieron para cambiar de rumbo profesional, nunca consideré abandonar la Enfermería. Elegí ser enfermera con orgullo y  por convicción”.

Cedeño Escalona es ejemplo como trabajadora  y docente excelente. Su abnegación y humanismo han sido fundamentales en su labor, en la que ha demostrado su compromiso inquebrantable con la atención de los pacientes, igualmente, en su desempeño como educadora, formando a las nuevas generaciones de enfermeros que continúan su legado de excelencia en la atención sanitaria.

En una emotiva ceremonia, en el Salón de actos del Hospital Carlos Manuel de Céspedes, se reconoció su faena invaluable y su pasión por la Enfermería que han dejado una huella imborrable en la comunidad. Merecido homenaje por su entrega y profesionalidad, contar con profesionales con su valía, en el ámbito de la Salud, es una garantía para la vida.

Además recibió en 2025, el  Sello de Excelencia en Enfermería, un testimonio de su arduo trabajo y su impacto positivo en la calidad de atención a los pacientes. Cumplió misión internacionalista, contribuyendo al bienestar de comunidades necesitadas. Ha sido faro de esperanza, inspirando a otros en la búsqueda de la excelencia en el cuidado de la salud.

La Demajagua

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