El profesor de la Universidad Renmin de China calificó a las acciones militares como la llevada a cabo contra Venezuela, como una violación abierta de la soberanía nacional y un hecho que, en el siglo XXI, “se convierte en motivo de burla para el mundo”.
En diálogo con Prensa Latina, el experto señaló que esas prácticas no son aisladas y las vinculó con una larga historia de intervenciones estadounidenses en América Latina, incluidas invasiones y golpes de Estado, bajo diversos pretextos políticos y de seguridad.
Subrayó que la Carta de las Naciones Unidas proclama la igualdad soberana de los Estados, pero advirtió que ese principio carece de efecto cuando los países no tienen capacidad real para defender su soberanía.
Wang apuntó que China ha logrado evitar la subordinación colonial mediante su desarrollo independiente y la reducción de la dependencia tecnológica, aunque reconoció que aún enfrenta injerencias externas de Estados Unidos, por ejemplo en lo referente al tema d ela venta de armas a Taiwán.
El académico sostuvo que muchas naciones enfrentan una paradoja marcada por «la dependencia económica de China» y «la dependencia de seguridad de Estados Unidos», lo que limita su margen de decisión.
Al referirse a América Latina, afirmó que Washington busca reafirmar su influencia histórica en la región y frenar la presencia china en sectores estratégicos como energía, minerales críticos e infraestructura.
Según Wang, esas acciones forman parte de la competencia estratégica de Washington con Caracas.
«A diferencia de lo habitual en las civilizaciones, estas naciones (latinoamericanas) no han logrado trazar una vía de desarrollo adecuada a sus condiciones nacionales. No han derribado las «tres grandes montañas», no han alcanzado la verdadera independencia y autonomía, ni han completado las tareas revolucionarias de la era moderna», señaló.
El analista consideró que la situación de Venezuela ilustra que para Estados Unidos América Latina sigue siendo su «patio trasero» y ha llegado la versión Trump de la Doctrina Monroe (1823).
De acuerdo con Wang, esto impide que América Latina defina una vía de desarrollo adecuada a sus propias condiciones nacionales.
«Estados Unidos ya no finge: persigue abiertamente la hegemonía en el hemisferio occidental, una tradición centenaria. Esta misma búsqueda tiene como objetivo inherente contrarrestar la influencia de China, remodelar las cadenas de suministro de minerales críticos y de recursos energéticos, y servir a su llamada competencia estratégica con este país», apuntó.
Beijing subrayó en varias ocasiones que defender el derecho internacional es clave para salvaguardar la equidad y la justicia internacionales y evitar que el mundo regrese a la ley de la selva.




