Los movimientos de las Fuerzas Armadas estadounidenses intentan ejercer mayor presión sobre la República Islámica en un alarde de poderío militar que busca intimidar a Teherán, pero que, además, permitiría el ataque a ese país en caso del fracaso de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, como amenazó el presidente Donald Trump.
Según los informes activos del Pentágono con base en el Reino Unido, que incluyen aviones cisterna de reabastecimiento y de combate, son reposicionados más cerca del Medio Oriente, indicaron fuentes familiarizadas con el tema.
También siguen enviando sistemas de defensa aérea a la volátil región, así como varias unidades militares estadounidenses desplegadas en el área que estaban a la espera de una rotación vieron sus órdenes extendidas, añadieron las propias fuentes citadas en medios locales.
Datos de rastreo de vuelos alertaron que docenas de aviones de carga militares estadounidenses han transportado equipo desde Estados Unidos a Jordania, Baréin y Arabia Saudita en las últimas semanas.
Imágenes satelitales muestran que 12 aviones de ataque F-15 de Estados Unidos fueron posicionados en la base aérea Muwaffaq Salti de Jordania desde el 25 de enero, reportó la CNN.
Trump ha amenazado con acciones directas contra Irán desde hace semanas, primero comenzó hablando de forma injerencista sobre los problemas internos de ese país a raíz de protestas populares y luego trasladó el foco hacia el programa nuclear.
El viernes el mandatario republicano expresó su creencia de que un cambio de régimen “sería lo mejor que podría pasar” en Irán.
“Creo que tendrán éxito”, dijo Trump el viernes sobre las pláticas de este martes. “Si no lo logran, será un muy mal día para Irán”, acotó.
Trump lanzó un ataque en junio contra varios objetivos vinculados al programa nuclear de Irán (Operación Martillo de Medianoche), pero un informe preliminar clasificado de Estados Unidos afirmó que el bombardeo a tres de esas instalaciones solo retrasó unos meses esos planes.
Medios iraníes destacan que la nación islámica está preparada tanto para negociaciones orientadas a resultados o para la opción de si fuese necesario defenderse en caso de guerra. Para Irán y sus vecinos regionales, la prioridad es clara: paz y seguridad.




