Durante años, funcionarios en Washington auguraron el inminente fin del gobierno revolucionario cubano desde su victoria en 1959, lo que no ha sucedido ni sucederá, afirmó en un artículo de opinión el periodista Kamal Gaballa.
Algunos comentaristas consideraron que el ataque a Caracas fue el golpe de gracia para los principios del derecho internacional, de la soberanía de los estados y de no interferencia en sus asuntos internos, bajo los cuales se fundó el orden internacional después de la Segunda Guerra Mundial, apuntó.
El comunicador destacó que con la agresión a la nación sudamericana, la Casa Blanca también apunta hacia Cuba, tras recordar que desde hace años la isla envía miles de médicos a Venezuela, que, a su vez, suministra petróleo a su vecino.
La administración de Dwight D. Eisenhower estaba segura de que reducir la cuota azucarera cubana pondría fin a la Revolución, mientras su sucesor Jonh F. Kennedy creía que las operaciones encubiertas de la CIA y un bloqueo económico serían suficientes, subrayó.
Por su parte, el expresidente Lyndon Johnson creía que la adhesión de América Latina y Europa al bloqueo sería suficiente, y George Bush pensaba que el colapso de la Unión Soviética lograría este objetivo, apuntó.
Gaballa resaltó que el legado de Bolívar y Martí sigue siendo inspirador, y un símbolo transmitido de generación en generación por sus valores de libertad, independencia, la lucha contra el colonialismo y el sueño de unidad en Latinoamérica.
El comunicador resaltó que, en respuesta a las amenazas de Washington, el presidente cubano Díaz-Canel calificó las acciones del presidente Donald Trump como terrorismo de Estado y ratificó que la isla caribeña es un país libre, independiente y soberano.




