Tres niños —dos varones y una hembra— se reúnen en un bosque cerca de un lago, y a partir de ahí se suceden una serie de situaciones que les alivian de la soledad, hostilidad y tristeza de sus respectivas familias disfuncionales; una dura historia de amistad y superación que ya tuvo mucho éxito con el mismo binomio escénico hace dos años.

Ederlys Rodríguez Pérez, destacada actriz y directora de la compañía La Salamandra, dijo en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que la idea de llevar a escena La piedra en el estómago, nace de una lectura dramatizada que hicieron del texto de Örtman, quien, a propósito de una Feria del Libro dedicada a Suecia en la que ella vino a Cuba.
Originalmente, explica la conocida cariñosamente como Ede, la obra se estrenó en el país nórdico con actores adultos, según contó Örtman durante aquellos intercambios; y a raíz de aquella lectura dramatizada, Cristian Medina, el director del grupo Retablos, le propuso a la dramaturga hacerle una adaptación para teatro de títeres, a lo que ella respondió con entusiasmo y alegría.
A continuación se construyeron todos los títeres, todos los elementos y se estrenó; y aunque ella nunca ha podido regresar a Cuba y ver el espectáculo, ha quedado muy contenta con las imágenes y sobre todo con la acogida del público, añadió.
Ha sido un viaje hermoso, dijo, ya que los personajes, a modo de juego, expresan su realidad y hablan sobre sus miedos; y, aunque inicialmente el espectáculo estaba concebido para los jóvenes, adolescentes y adultos en sentido general, un día antes del estreno llegó una niña de tres años que es la hija de la directora de El Arca y se sentó y vio toda la obra.
Desde entonces, gracias a ese antecedente a modo de “termómetro”, se decidió que La piedra en el estómago era una puesta para toda la familia, sentenció Rodríguez Pérez.
La nueva temporada contará con David Alejandro Góngora, Frank Lloret, y ella; todo ello con una visualidad donde el titere de mesa —pelele— agregan expresividad a la puesta, junto al bosque tupido y oscuro, el lago, y un puente donde transcurre quizás una de las simbologías más impactantes de la obra: allí los personajes se sacan la piedra que tienen en el estómago y las dejan caer, liberándolos de esa carga y lo que implica, para siempre.
Para la directora, las emociones y buenas experiencias no terminan con la unión nuevamente de Retablos y Salamandra; ya que en mayo próximo participarán del 7mo. Encuentro Internacional de Artes para las Infancias Corazón Feliz, y van, otra vez a “sacar la piedra”, pero en la sala de teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, gracias a la invitación del equipo liderado por Rochy Ameneiro.
Mostró, asimismo, satisfacción por los talleres en la casa Corazón Feliz —Compostela y Teniente Rey, Habana Vieja—, y la oportunidad de poder interactuar con la comunidad; sin olvidar el programa de televisión homónimo, y trabajar con su amigo de los años Rubén Darío Salazar, director de Teatro de las Estaciones, conexión que, aseguró, va a ser de por vida.
De momento, este sábado y domingo, y el próximo, desde las 11:00 a.m. en el teatro El Arca, sito en Avenida del Puerto y Obrapía —con entrada totalmente libre— la familia toda puede llegarse a disfrutar de una pieza llena de enseñanzas.




