La jornada inaugural propone fuegos cruzados en dos parques. En el Calixto García, los Cachorros de Holguín —terceros de la etapa regular— reciben a los Cazadores de Artemisa (sextos), en una serie que opone la furia ofensiva al cálculo desde el montículo.
Los holguineros llegan con uno de los ataques más temidos del torneo y defensa consistente; Artemisa, en cambio, confía en un pitcheo de élite y en la sangre fría que da la experiencia en series cortas.
Será un pulso de estilos: el rugido del madero frente al silencio del lanzador, la presión de la grada oriental contra la paciencia del cazador. Allí, cada error puede ser herida y cada jonrón, sentencia.
El otro foco arde en San José de las Lajas, donde los Huracanes de Mayabeque (cuartos) abren en el Nelson Fernández ante Industriales de La Habana. Es un cruce cargado de símbolos: la historia azul, pesada y exigente, frente al ímpetu de un equipo sin títulos pero con el mejor pitcheo del campeonato y una defensa disciplinada.
Industriales llega con más poder ofensivo y la obligación que imponen doce coronas; Mayabeque, con la libertad de quien desafía al gigante histórico y la motivación de viejas cuentas pendientes. Tradición contra hambre, presión contra deseo.
Así arrancan los cuartos de final: dos series, cuatro equipos y una misma verdad. En playoffs no manda el pasado ni garantizan los números; sobrevive quien sepa convertir la tensión en coraje cuando el juego entra en la hora decisiva.




