Los mil pesos de la profe

El hombre con pantalón azul y pullover a rayas, llegó temprano en la mañana de este domingo al edificio donde vivo, preguntó al vecino de los bajos cómo se llama la señora del pelo canoso que vive en tercera planta, le urgía verla… Dos horas a esto, mi mamá Altagracia, profesora jubilada, me había dicho …

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El hombre con pantalón azul y pullover a rayas, llegó temprano en la mañana de este domingo al edificio donde vivo, preguntó al vecino de los bajos cómo se llama la señora del pelo canoso que vive en tercera planta, le urgía verla…

Dos horas a esto, mi mamá Altagracia, profesora jubilada, me había dicho que fuera a comprar algunas provisiones para el domingo e inicio de semana, que me llevara el billete de Mil pesos que estaba en el lugar donde siempre guarda lo que se destina para las cosas de la casa, para mí sorpresa, el billete no aparecía atrás ni alante.

Ella se preocupa angustiada, comienza a recordar y dice, ayer compré un pan, pero pagué con billetes de diez pesos, enseguida le dije, el billete perdido parece que se fue con los que pagaste el pan.

A media mañana el hombre con pantalón azul y pullover a rayas, llegó al edificio preguntando cómo se llama la señora del pelo canoso que vive en tercera planta, le urgía verla, mi mamá se asoma al balcón y el dice baje por favor que tengo que conversar.

Al bajar y entablar conversación el señor dijo: ” mire, ayer usted me compró un pan, me pagó con 15 billetes de diez y uno de Mil, vine para devolverle este billete porque este dinero no es mío, es suyo.

Ante tal hecho, ella maestra al fin dio una voz de atención a los vecinos que estaban cerca y les dijo: ” miren todavía hay personas honradas en el mundo”, explicó lo sucedido y añadió, estos son los valores que tenemos que seguir formando en las escuelas y en las familias.

El hombre se quita el nasobuco y dice, yo la conozco a usted, pero usted a mí no, usted no dirigió Cultura y es amiga de la poetisa, mi mamá se sonrió y dijo, si como no, y la poetisa es mi hermana más chiquita; entonces usted usted es hija de Muñoz, pregunta él, yo conocí a su papá y recuerdo cuando ustedes vivían allá en Zenea.

Antes de montarse en la bicicleta dice, mi nombre es Lorenzo Sánchez, soy profesor jubilado y hace un tiempo me dedico a vender pan, usted sabe cómo está la vida y vine traerle este billete que es suyo.

Así que si usted lo ve o escucha decir en cualquier barrio de Bayamo, “Panadero, llegó el pan de corteza dura”, sepa que ese hombre se llama Lorenzo, trae en sus bolsillos y en su ser la honradez, un valor que abunda poco en estos días, pero en cualquier tiempo de la existencia humana, vale más que todo el oro del mundo.

Ernesto Parra Muñoz

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