El calendario no concede respiro. A primera hora (10:00 a.m.) los cubanos medirán fuerzas con los campeones mundiales de Venezuela, líderes sólidos del apartado B e invictos en tres presentaciones.
La víspera, los sudamericanos doblegaron 6-3 a Colombia tras un motín ofensivo a la hora de recoger los bates, cuando fabricaron todas sus anotaciones como una estampida incontenible. Será un choque de voltaje alto, donde la disciplina desde la lomita y la paciencia en el plato marcarán diferencias mínimas.
Más tarde, a la 1:30 p.m., Cuba volverá al terreno para enfrentar a República Dominicana, tercera del grupo C con dos éxitos y un revés, este último 5-1 ante Estados Unidos.
Los quisqueyanos combinan poder ocasional con agresividad en las bases, y suelen crecer en escenarios de presión. Para los de la mayor isla del Caribe, la clave será sostener la concentración durante ambas salidas, administrar el pitcheo con inteligencia y evitar los vacíos ofensivos que ya costaron caro.
Ya no hay espacio para tanteos ni cálculos tímidos: comienza la fase donde cada jugada puede inclinar la balanza de todo un torneo. En esta instancia se arrastran los resultados ante los equipos clasificados, de modo que la tabla exhibe a Argentina y Venezuela en la cima, invictas con 2-0, perseguidas por un pelotón compacto integrado por Canadá, Cuba, República Dominicana, México y Estados Unidos (1-1), mientras Colombia y Panamá cierran sin victorias (0-2).
Cuba, dirigida por Leonardo Cárdenas, llega tras concluir segunda del grupo A con balance de tres triunfos y un revés. La única mancha fue la derrota 6-0 ante Argentina, duelo áspero en el que los bates antillanos fueron silenciados sin hits ni carreras por la combinación impecable de Matías Etchevers y Pablo Migliavacca.
La Superronda no solo define el podio continental. También reparte seis boletos a los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y concede cinco cupos para la primera fase de la Copa del Mundo, incentivos que elevan la temperatura competitiva. No se juega únicamente por una medalla, sino por el derecho a seguir escribiendo la historia en escenarios mayores.
Así, entre estadísticas que pesan y metáforas que arden, los cubanos encaran su hora mayor. El diamante de Montería será hoy fragua y examen. Allí, bajo el sol inclemente o la sombra tensa de un inning cerrado, se sabrá si la novena antillana convierte la adversidad en impulso y transforma cada lanzamiento en un paso firme hacia la gloria.




