Los cambios planificados deben comenzar en julio, pero la demanda, presentada ante un tribunal federal en Washington D.C., sostiene que el proyecto causaría un «daño irreparable» al capitalino centro de artes escénicas.
«La demolición, la nueva construcción, la reconstrucción mayor, la renovación sustancial o la transformación estética de gran envergadura del Kennedy Center destruirían permanentemente su tejido histórico, degradarían las vistas y los espacios públicos del núcleo monumental”, subrayó la petición legal de 82 páginas.
También los daños «comprometerían el propósito conmemorativo y la integridad arquitectónica del Kennedy Center, causando un daño permanente e irreversible que ningún remedio posterior podría reparar por completo», acotó.
La junta directiva del Centro, que eligió el propio Trump, quien además es su presidente, votó hace una semana a favor de seguir adelante con el plan de cierre y renovación, cuya duración prevista es de dos años.
El Kennedy cerrará sus puertas tras las celebraciones del 4 de julio (Día de la Independencia de Estados Unidos), y posteriormente se hará una «Gran Reapertura», cuando finalice el proyecto, de acuerdo con un comunicado.
El Congreso asignó 257 millones de dólares mediante Una Gran y Hermosa Ley (clave de la agenda económica de Trump) para «abordar décadas de mantenimiento diferido» en el recinto, añadió el texto, citado por el diario The Hill.
Desde su regreso al Despacho Oval en enero de 2025, Trump ha ejercido una influencia significativa sobre el Centro Kennedy. Nombró a nuevos miembros para la junta directiva y se autoproclamó al frente de la misma.
Esa misma junta votó en diciembre a favor del cambio de nombre del Kennedy, añadiendo el del actual presidente, una medida que rechazaron enseguida los demócratas, quienes advirtieron que esa propuesta no podía concretarse sin la aprobación de una ley en el Congreso.
La representante demócrata por Ohio Joyce Beatty, miembro ‘ex officio’ de la junta directiva del Kennedy, también interpuso una demanda a principios de este mes con el fin de bloquear el inminente cierre.
Ubicado en la orilla este del río Potomac en Washington D.C., el Centro Kennedy fue inaugurado el 8 de septiembre de 1971 en homenaje al asesinado presidente John F. Kennedy.
La institución alberga muchos géneros diferentes de artes escénicas, como teatro, ballet, danza moderna, música clásica, jazz, pop, psicodélica y música folclórica.
Trump ordenó eliminar lo que denomina el contenido ‘woke’ (progresista) de su programación y ya había prometido una profunda renovación del edificio.
Su toma de control del Kennedy ha provocado un éxodo de presentaciones de artistas.




