El exsenador estará en el centro de la atención durante la segunda jornada del encuentro con sede en la Abadía de Vaux-de-Cernay, situada a unos 50 kilómetros de esta capital.
Se espera que Rubio demande a los aliados del G7, bloque integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, mayor apoyo en la cruzada que Washington lanzó contra Irán, en particular en el tema de la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Estados Unidos e Israel agredieron el 28 de febrero a Irán, nación persa que entre sus respuesta impuso el cierre de Ormuz, paso por el que navegaba a diario antes del inicio del conflicto un 20 por ciento de la producción mundial de petróleo.
En voz de su presidente, Donald Trump, la potencia norteña ha reclamado el compromiso de la OTAN y de los aliados con eventuales operaciones en el estrecho, recibiendo de momento como única garantía de participación cuando se evidencie una desescalada en las hostilidades.
De acuerdo con los entendidos, en el G7 buscarán precisiones de Rubio sobre hasta dónde Trump está dispuesto a continuar la guerra, con sus amenazas de intervención terrestre y de destruir la infraestructura energética iraní.
La comunidad internacional, incluyendo las grandes potencias que forman el grupo, está muy preocupada por el impacto económico del conflicto en curso y su potencial de escalada, con precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril e incertidumbre e inestabilidad en los mercados y las bolsas de valores.
Rubio se encuentra por primera vez en el extranjero desde el comienzo del conflicto, y se espera que aproveche la reunión de cancilleres para desarrollar una agenda paralela en el ámbito bilateral.




