Esa estación constituye la principal fuente de abastecimiento para los pacientes en las gobernaciones de Gaza y del Norte, en especial para aquellos que sufren dolencias crónicas, alertaron en un comunicado.
La planta sufre averías frecuentes debido a la alta presión y a las largas horas de funcionamiento, lo cual amenaza con interrumpir el suministro de oxígeno medicinal, recalcó.
Este peligro presagia una catástrofe humanitaria inminente ante la creciente necesidad de oxígeno en hospitales y centros de salud del territorio, insistió.
Este mes, el doctor Bashar Murad, de la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina, advirtió que el sistema de salud en Gaza se enfrenta al riesgo de un colapso total como resultado de los ataques y el bloqueo aplicado por Israel.
El director de programas de salud de esa organización de socorro denunció el asedio del Ejército, que impide la entrada de suministros médicos básicos necesarios para la prestación de servicios en el territorio.
Además, alertó, el cierre continuado de los pasos fronterizos dificulta el ingreso de repuestos necesarios para el funcionamiento de los generadores eléctricos y ambulancias, así como de combustible y equipos de laboratorio.
Señaló que los hospitales y clínicas de la Franja dependen completamente de generadores eléctricos y destacó que están en funcionamiento de forma continua desde hace más de dos años sin interrupción ni mantenimiento periódico.
Poco antes, la directora regional de la Organización Mundial de la Salud para el Mediterráneo Oriental, Hanan Balkhy, se sumó a la ola de críticas por la situación en la Franja.
La funcionaria alertó que la propagación de enfermedades representa un peligro para la región.
Las continuas restricciones israelíes a la entrada de ayuda médica obstaculizan la respuesta sanitaria, denunció.
Balkhy afirmó que el deterioro de la situación en Gaza no solo es causado por los ataques, sino también debido a la obstrucción del acceso a los servicios de salud, lo que pone en riesgo la vida de los residentes.




