
El zar de la frontera de la administración de Donald Trump, Tom Homan, confirmó estos planes destinados a apoyar las redadas de inmigración en esa ciudad del estado de Illinois.
De acuerdo con los preparativos de una próxima operación de control migratorio en Chicago se desplegarían a más de 200 funcionarios del DHS, y la base se utilizaría como zona de concentración, informó The New York Times
La solicitud a la instalación se produce después de que Trump decidiera, el pasado 11 de agosto, tomar el control del Departamento de Policía Metropolitana y desplegar elementos de la Guardia Nacional bajo el pretexto de combatir la delincuencia, que, según dijo, estaba fuera de control aquí.
Trump también envió la Guardia Nacional en junio a Los Ángeles en medio de las protestas que se dieron entonces contra los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El eventual uso de la base se produce en un momento en que Trump arremetió contra legisladores de Illinois, incluyendo al alcalde de Chicago, Brandon Johnson (demócrata), por la tasa de criminalidad en la urbe.
Sin embargo, tanto Johnson como el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker (demócrata), refutaron esa retórica.
A principios de esta semana, Pritzker advirtió al «Señor Presidente, no venga a Chicago», pues «no es bienvenido ni necesario aquí».
Chicago es el objetivo que señaló Trump hace poco, cuando planteó que la experiencia de Washington DC podría extenderla a otras ciudades del país incluyendo a Nueva York, también un bastión demócrata.