Mucho más atenuada, porque se modificó al cruzar sobre las aguas cálidas de la corriente del Golfo en su tránsito hacia Cuba, la influencia de esa masa de aire muy fría también provocó un marcado descenso de las temperaturas máximas en la Mayor de las Antillas, las cuales, en apenas 24 horas, bajaron en el entorno de los nueve grados Celsius en sitios puntuales del occidente y centro.
Para conocer las causas de ese anómalo comportamiento de las condiciones meteorológicas y los probables impactos sobre la salud humana de tan bruscos cambios de tiempo, Granma conversó con el doctor en Ciencias Geográficas Luis Lecha Estela, Investigador de Mérito y Experto consultante, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).
«A fines de marzo pasado, se registró un importante cambio en la circulación atmosférica del hemisferio norte, al reportarse un colapso del vórtice polar ártico (VPA) debido a la sucesiva ocurrencia de cuatro eventos de calentamiento estratosférico súbito (CES).
«Lo anterior ocasionó la expansión de una enorme masa de aire muy fría y poco húmeda sobre una buena parte de la enunciada parte de la geografía mundial, lo cual, en combinación con la fase final de un evento ENOS (El Niño/Oscilación del Sur), provocó notables anomalías en el clima regional y en Cuba, como fueron, entre otras, la extensión de tránsito estacional del invierno al verano y el retraso de las típicas lluvias de primavera, dando lugar al inicio de condiciones de sequía meteorológica en amplias zonas del país.
«El llamado vórtice polar es una zona donde el viento circula a gran velocidad en sentido antihorario, confinando en la estratosfera de ambos polos una importante masa de aire muy frío y seco que se extiende entre los 15 y 50 kilómetros de altura sobre la superficie.
«Con el calentamiento estratosférico súbito ocurrido recientemente, el VPA sufrió una ruptura, y eso provocó que el aire gélido descendiera y abarcara zonas de Norteamérica, en las que provocó las tormentas de nieve enunciadas.
«La mayoría de esos eventos suele observarse a mediados o finales del invierno. Sin embargo, en esta ocasión se ha presentado justo antes del inicio de la nueva temporada invernal en el hemisferio norte».
Según indicó el doctor Luis Lecha, los modelos sugieren que, durante el mes de diciembre, pueden ocurrir nuevas rupturas del VPA.
De cumplirse la proyección, aseveró, tendría lugar la llegada a bajas latitudes de las masas de aire polares con temperaturas muy frías, que podrían afectar a Cuba, sin descartar la presencia de eventos de tiempo severo.
EFECTOS SOBRE LA SALUD
«La mayor frecuencia de cambios de tiempo contrastantes ocasiona múltiples meteoropatías entre las personas vulnerables, por lo que se recomienda actuar de forma preventiva ante el peligro potencial que eso representa, especialmente en las regiones occidental y central de Cuba».
«Nuestra población está bien adaptada al calor, no así a la irrupción de secuencias intermitentes y breves de días fríos, con marcados descensos de las temperaturas máximas y mínimas, como ha sido la tónica de la mayoría de los inviernos en los últimos años».
Pionero de los pronósticos biometeorológicos en nuestro país, el doctor Lecha Estela detalló que el descenso de la temperatura, junto con el aumento de los valores de presión atmosférica y del contenido de oxígeno en el aire, originado por el avance sobre el territorio nacional de las masas de aire de origen ártico, causa determinados efectos sobre la salud de las personas sensibles a los cambios de tiempo bruscos.
Como muestran los resultados de las investigaciones realizadas sobre el tema, la vasoconstricción que generan esas condiciones meteorológicas en el sistema cardiovascular y el efecto estimulador del frío sobre el sistema termorregulador del cuerpo humano devienen factores predisponentes para la ocurrencia de problemas respiratorios y cardíacos, como son las crisis agudas de asma bronquial, de alergias y de hipertensión arterial, puntualizó el experto.
«Por el contrario, al subir las temperaturas a los pocos días y disminuir con ello el contenido de oxígeno en la atmósfera a nivel superficial, los individuos que presentan determinadas comorbilidades suelen ser más propensos a sufrir accidentes cerebrovasculares, migrañas y otros problemas de salud».
De acuerdo con la opinión del doctor Luis Lecha, el calentamiento global antropogénico está provocando cambios relevantes en los procesos de circulación general de la atmósfera, entre los cuales resaltan el aumento en las frecuencias de las rupturas, y hasta el colapso del vórtice polar ártico, considerado por algunos científicos del orbe un nuevo factor regulador del comportamiento del clima mundial.
Las actualizaciones de varios modelos sugieren que estas alteraciones del vpa podrían persistir hasta finales de enero de 2026, condición que expondría a buena parte del hemisferio norte a los impactos de un invierno inestable y potencialmente peligroso.



