
Lisbeth tiene 31 años de edad, nunca ha trabajado y reside en Guamo Viejo, barrio rural del municipio de Río Cauto, en la oriental provincia de Granma.
“Estoy contenta, mi hija será bien atendida, recibirá educación de calidad y podré trabajar con placer, porque me gustan los niños”, dice la joven madre.
Como casita infantil es adaptado un local antes perteneciente a una Unidad Básica de Producción Cooperativa.
La institución educativa llevará por nombre el de la conocida poesía Los zapaticos de rosa, de José Martí, y tendrá capacidad para 60 infantes hijos de madres trabajadoras de Educación, organismo al cual pertenece.
Guamo Viejo es un asentamiento en transformación, habitado por tres mil 433 personas y dedicado a la agricultura y la ganadería, fundamentalmente.
En el poblado funcionan una bodega de Comercio Interior, escuela primaria, una secundaria básica, extensiones de las facultades de Educación de Adultos, de Idiomas.
Según establece la Resolución 58/2021 del Ministerio de Educación, la casita infantil es una variante de atención educativa, en la modalidad institucional de la primera infancia.
Presta servicios a entidades que, a partir de condiciones económicas y materiales propias, puedan destinar fondos para su apertura, mantenimiento y garantía de sostenibilidad; mientras el sistema educacional asigna el personal especializado para la atención a los pequeños.



