Este centro no solo ofrece clases de danza, música y actuación, sino que también actúa como un semillero de talentos que nutren la cultura cubana a través de su rica herencia musical y escénica.
El proceso de captación que deben enfrentar los aspirantes es riguroso y desafiante. Un tribunal especializado evalúa no solo las habilidades técnicas de los estudiantes, sino también su potencial creativo y su pasión por el arte.
Este escrutinio asegura que solo aquellos con verdaderas aptitudes y dedicación puedan ingresar, lo que contribuye a mantener altos estándares en la enseñanza de las disciplinas artísticas.
El nombre de la escuela rinde homenaje a Manuel Muñoz Cedeño, un músico bayamés de gran renombre, cuya contribución a la cultura cubana es incuestionable. Al dirigir la orquesta que interpretó por primera vez “La Bayamesa”, Cedeño no solo dejó una huella imborrable en la historia musical de Cuba, sino que también simboliza el compromiso del pueblo cubano con su identidad cultural.
Al integrar su nombre en esta institución, se busca inspirar a nuevas generaciones de artistas, quienes, al igual que él, tendrán la oportunidad de llevar la música y el arte de Cuba a nuevas alturas.
Este peculiar centro no solo es un lugar de aprendizaje, sino un espacio donde se forjan valores, se cultiva la creatividad y se honra el legado de uno de los más grandes exponentes de la música en la región, fortaleciendo así la vinculación entre pasado, presente y futuro del arte en Cuba. Felicidades,




