El orden internacional se fue a bolina y el ocaso de un imperio

El aspirante a emperador está desnudo, finalmente, una acción depredadora sin tapujos por parte de Donald Trump y su equipo —el alevoso secuestro del presidente Nicolas Maduro en un ataque militar nocturno, el 3 de enero, en Caracas— ha lanzado al 2026 a un momento crucial, no solo para América Latina, sino para la política mundial.

Es patético que algunos supuestos defensores de los derechos humanos y de la Carta de las Naciones Unidas, ante el oprobioso crimen, miren para el lado, no condenen esos viles y peligrosos actos, que atentan contra la estabilidad planetaria y nos acercan al holocausto. Son los mismos que no se sonrojaron frente al genocidio israelí, con el complaciente beneplácito de Trump, en Gaza.

Desde el punto de vista del Derecho Internacional Público, el secuestro manu militari de un Jefe de Estado en ejercicio no es una anomalía pequeña ni una zona gris interpretable: es una quiebra absoluta del orden jurídico internacional establecido después de la segunda guerra mundial. El 7 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha retirado a ese país de 66 organismos, casi la mitad son entidades de las Naciones Unidas, incluida la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, un tratado que sustenta todos los esfuerzos internacionales para combatir el calentamiento global.

Explicando la situación de la deuda externa norteamericana, Michael Peterson, presidente y director ejecutivo de la Fundación Peter G. Peterson, afirmó en un comunicado que “alcanzar los 38 billones de dólares de deuda durante un cierre del gobierno es la última señal preocupante de que los legisladores no están cumpliendo con sus obligaciones fiscales básicas”

Sin embargo, la deuda creció más rápido de lo previsto debido a la pandemia de covid-19, que se prolongó durante varios años a partir de 2020 y paralizó gran parte de la economía estadounidense. El gobierno federal se endeudó considerablemente durante los mandatos del entonces presidente Donald Trump y el expresidente Joe Biden para estabilizar la economía nacional e impulsar la recuperación.

Trump tiene varios escollos, entre ellos, la llamada guerra de los aranceles, cuyos resultados no han sido los esperados; las divergencias con la Reserva Federal, las elecciones a medio termino, que se presenta con serios nubarrones, serias tensiones sociales, entre otros.

En su estudio, el ASPI ( Instituto de Política Estratégica Australiano): indica que China supera a Estados Unidos y al resto de los países en 37 de 44 tecnologías claves para la innovación y el crecimiento en áreas como defensa, la exploración espacial, robótica, biotecnología, tecnología cuántica e inteligencia artificial.

“A largo plazo, la posición de liderazgo de China en investigación significa que se ha posicionado no solo para destacar en el desarrollo de la tecnología actual en casi todos los sectores, sino también en las tecnologías del futuro que aún no existen”, indica el informe titulado Rastreador de tecnología clave de ASPI : La carrera mundial por el poder del futuro

Mientras tanto, Rusia se consolida como la potencia militar más avanzada, con sus armas hipersónicas y la fortaleza de una economía que avanza en medio de una feroz guerra hibrida que le ha impuesto el Occidente Global y consolida su alianza con China.

El antropólogo y demógrafo de formación Emmanuel Todd ha vuelto recientemente a ser tema de debate en el mundo al publicar su última obra, La Derrota de Occidente (publicada en español por la casa editorial AKAL), donde advierte a las naciones del mundo sobre el peligro que representan las naciones occidentales, encabezadas por Estados Unidos, para la estabilidad del mundo. Describe un mundo occidental sumido en una grave crisis social, política y religiosa interna, que cae en el nihilismo y la autodestrucción, y fomenta por consiguiente los principales conflictos armados que sacuden al mundo. Así pues, Todd afirma que la OTAN es responsable del estallido de la guerra en Ucrania, pero no es capaz de ganarla, debido a su declive económico, industrial y educativo.

Ese es el telón de fondo que ha llevado a Donald Trump, al zarpazo en Venezuela, el que testimonia la debilidad del imperio en el momento actual, al darle un manotazo al tablero mundial. Creo que la tendencia a hacer las transacciones petroleras en yuanes, es lo que está en el fondo de este monumental error de cálculo. La sumisión a la demanda de Trump es la única variable que importa para la actual Administración republicana. Se han quitado todas las máscaras. Se ha cruzado el Rubicón.

Trump quiere que se comercie el petróleo venezolano en dólares, no en yuanes no está dentro de la libertad de comercio, como lo entiende la Administración Trump. Con el petróleo y con el dólar, no se juega. Donald Trump ha exigido algo a la Venezuela presidida interinamente por Delcy Rodríguez, que difícilmente puede satisfacer: regalarle entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo y cortar relaciones con sus socios, con China, con Rusia, con Irán y con Cuba.

Al actuar de este modo, Estados Unidos no sólo ignora una norma, sino que socava deliberadamente los principios que hacen posible la coexistencia entre estados formalmente iguales. Se desmantela así la lógica que sostiene la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y se vacía de contenido el principio de igualdad soberana consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. El mensaje es inequívoco: el derecho internacional deja de ser un marco común y pasa a convertirse en un instrumento selectivo, aplicable sólo cuando no interfiere con los intereses de la potencia que lo invoca.

Estados Unidos reactualiza la vigencia de la doctrina Monroe. Según el periódico el País de España: “El 4 de diciembre de 2025, el Gobierno estadounidense publicó la Estrategia de Seguridad Nacional, que delinea las prioridades de política exterior de la administración de Donald Trump. En esta, América Latina vuelve a tener un papel protagónico, después de que, en mayo del 2012 Hillary Clinton anunciará la intención del gobierno Obama del ‘Pivot to Asia’, convirtiendo al continente asiático en su prioridad de política exterior”.³

La única verdad dicha por Donald Trump, en este proceso, es que a María Corina Machado no la respetan en Venezuela y, por tanto, no puede ser un reemplazante de Nicolás Maduro. Pero no ha explico las razones, de esas palabras, es decir que es difícil que las masas chavistas acepten a una persona en el gobierno que, reiteradamente ha solicitado la intervención militar norteamericana en Venezuela.

El plan de la Administración Trump es que el gobierno actual de la recién investida presidenta, Delcy Rodríguez, siga controlando el país, siempre y cuando ella satisfaga los deseos de Trump. Si ella o cualquiera de sus ministros no siguen ese plan, recibirán el “trato Maduro”, o peor. Varias fuentes periodísticas reportan que, Estados Unidos ya ha amenazado al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello. En mi opinión, Estados Unidos tiene una situación pletórica de incógnitas en Venezuela, ante la actitud adoptada por Delcy Rodríguez y el equipo chavista, además, a Nicolás Maduro no lo podrán tener indefinidamente preso.

La Administración Trump se empeña en apoderarse de Groenlandia, invocando su seguridad nacional y afectando a su brazo militar la OTAN y sus relaciones con la Union Europa, a la que advierte que se enfrenta a la “desaparición de la civilización”. También alimenta las tensiones en el Medio Oriente, atizando desenfrenadamente un conflicto en Irán, junto con el Israel de Benjamín Netanyahu. Huele a azufre, como diría Hugo Chavez, por los vínculos petrolíferos de Teherán con Beijing, y la asociación estratégica en Moscú. También amenazan a Cuba, Mexico y todo aquel que defienda sus recursos naturales y la soberanía nacional. El politólogo norteamericano John Mearsheimer⁴ ha advertido a la Administración norteamericana y cito: “Cualquier intento de invadir Cuba terminaría en un desastre que haría que Bahia de Cochinos parezca un pequeño contratiempo”.

Cuando esto ocurre, nos estamos acercando a momentos definitorios en el conflicto que Estados Unidos y la OTAN, le impusieron a Rusia en Ucrania, con todas las consecuencias que traería la victoria militar rusa.

Creo que lo acaecido en Venezuela está inserto en este panorama, el nuevo orden mundial que se va perfilando y que hace pensar que, aunque peligrosa la coyuntura, Venezuela está anclada en los grandes cambios que las viejas potencias capitalistas intentan, in extremis, de impedir.

* El autor es miembro de la Asociación de Escritores de la UNEAC.

Notas al pie:

(1)https://www.univision.com/noticias/estados-unidos/la-deuda-del-gobierno-de-eeuu-alcanza-el-astronomico-record-de-38-billones-como-te-puede-afectar

(2)https://www.swissinfo.ch/spa/china-supera-a-eeuu-en-investigaci%C3%B3n-en-tecnolog%C3%ADa-del-futuro-seg%C3%BAn-informe/48327076

(3) Mario Carvajal Cabal. 15 DIC 2025 – 05:30 CET

(4) Nacido el 14 de diciembre de 1947, es un politólogo y experto en relaciones internacionales estadounidense. Es profesor de la Cátedra de Servicio Distinguido R. Wendell Harrison en la Universidad de Chicago.

Cubadebate

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