
El 24 de julio de 1961, Gagarin fue recibido en el Aeródromo José Martí por las autoridades del país y representantes del cuerpo diplomático.
Miles de cubanos saludaron a Gagarin a lo largo de todo el recorrido desde el aeropuerto hasta el centro de La Habana. A pesar del aguacero tropical, personas de todas las edades y profesiones salieron a las calles para ver al hombre que había conquistado el espacio.

En la Plaza de la Revolución de la capital, Gagarin pronunció un discurso en el acto dedicado al Día de la Rebeldía Nacional. Entre atronadores aplausos del público, le fue otorgada la Orden de Playa Girón. Yuri Alekséyevich se convirtió así en el primer condecorado con tan alto reconocimiento.
Uno de los momentos más memorables fue el encuentro de Gagarin con el Histórico Líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Tras la recepción oficial, intercambiaron gorras; esta foto apareció en todos los periódicos cubanos y se convirtió en un símbolo de amistad entre la URSS y Cuba.
Durante su estancia en la Isla, Gagarin se reunió no solo con las autoridades del país, sino también con muchos cubanos de a pie: pioneros, estudiantes, sindicalistas y combatientes heridos en los combates de Playa Girón.
En su discurso en la Universidad de La Habana, aseguró que llegaría el día en que los cubanos también viajarían al espacio. Y su profecía se cumplió: en septiembre de 1980, se lanzó al espacio una nave espacial con Arnaldo Tamayo Méndez, el primer cosmonauta cubano y latinoamericano.
Para los cubanos, Gagarin se convirtió en un verdadero héroe, personificando el sueño de conquistar el cosmos. Está siempre en el corazón del pueblo de la Mayor de las Antillas como símbolo de paz, progreso y solidaridad.


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