Crisis en Medio Oriente pone en riesgo seguridad alimentaria en Asia

Las tensiones en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz ponen en riesgo la seguridad alimentaria en Asia, donde 9,1 millones de personas podrían padecer hambre aguda, según un informe de la ONU.

Asimismo, las hostilidades bélicas amenazan con crear una escasez de minerales esenciales para fabricar paneles solares, baterías y semiconductores utilizados en los teléfonos móviles; además de disparar el precio de los fertilizantes y el transporte.

Las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo, un tercio del comercio mundial de materias primas para fertilizantes y componentes electrónicos, ponen en riesgo los envíos de petróleo, gas y minerales estratégicos.

Dario Liguti, director de la División de Energía Sostenible de la Comisión Económica de la ONU para Europa, dijo que antes de la guerra transitaban a diario por el estrecho 140 buques, transportando azufre, helio y nafta, subproductos del petróleo utilizados en una amplia gama de industrias, desde fertilizantes hasta semiconductores.

Si la situación continúa, la escasez obligará a reducir la producción de tecnologías como paneles solares, imanes o baterías, necesarios para fabricar teléfonos móviles, tabletas o automóviles eléctricos, advirtió Liguti.

Señaló el experto que muchos Estados miembros están empezando a acumular reservas estratégicas de esos minerales para evitar futuras interrupciones.

El impacto de la guerra, desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, se siente en los mercados del sur y sudeste de Asia, donde se concentra gran parte del refinado de dichos productos.

La crisis amenaza también con retrasar la transición energética global hacia fuentes renovables, mientras que la interrupción del tráfico marítimo desencadena una crisis humanitaria y económica de gran escala.

El aumento de los precios del petróleo y la reducción del tráfico marítimo encarecen el transporte, la electricidad y los insumos agrícolas en las economías de Asia dependientes de importaciones.

En Bangladesh, el cierre de varias fábricas de fertilizantes estatales interrumpió la producción nacional durante la temporada de cultivo de arroz de invierno, y en Nepal el precio del diesel se disparó.

Si la crisis persiste, estimaciones de la ONU advierten que 9,1 millones de personas adicionales podrían enfrentar una inseguridad alimentaria aguda en Asia.

En toda la región, al menos 45,5 millones de personas necesitan ya asistencia humanitaria.

De acuerdo con las agencias humanitarias, en Afganistán los costes logísticos aumentaron 20 por ciento y la mitad de los productos humanitarios básicos corren riesgo de desabastecimiento.

En Myanmar, donde el 90 por ciento del combustible es importado, las interrupciones provocaron racionamiento de los hidrocarburos y complicaron la entrega de ayuda en zonas de conflicto y afectadas por el terremoto.

Prensa Latina

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