
Como telón de fondo ineludible, el titular situó el “férreo bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos, una política que, según afirmó, no solo se mantiene, sino que se ha agudizado.
“Una vez más hablaremos de la situación del sistema electroenergético nacional, tan aguda, crítica, en la que estamos viviendo”, sentenció De la O Levy al inicio de su intervención.
El ministro fue enfático al señalar la raíz principal de la crisis: “Está dado fundamentalmente por el férreo bloqueo energético en la cual estamos viviendo. Un bloqueo energético que viene posterior a un bloqueo que teníamos durante muchos años, y lo que hizo fue agudizar y tensar más la situación económica y energética del país”.
La causa madre: cuatro meses sin un barco de combustible
En su explicación, De la O Levy se remitió a los datos objetivos que evidencian la asfixia energética. Recordó que desde el mes de diciembre, y hasta hace apenas semanas, Cuba no recibió un solo barco con combustible. Esa es, a su juicio, “la principal causa de las largas horas de afectación”.
La única excepción en ese lapso fue la llegada de un donativo de la Federación de Rusia: unas 100 000 toneladas de crudo de excelente calidad. No obstante, el propio ministro detalló la complejidad logística que implicó su aprovechamiento: hubo que trasvasar el combustible, llevarlo a la refinería de Cienfuegos y procesarlo para obtener fuel, diésel y gasolina.
“Eso ocurrió casi 4 meses después de que no entra un barco de combustible a Cuba”, subrayó el titular, dejando claro el período de absoluta desabastecimiento que vivió el país.
Según explicó el ministro, una vez procesado ese crudo ruso, los resultados se vieron de inmediato. “Las horas de afectación bajaron considerablemente”, afirmó. En regiones como La Habana, incluso se alcanzaron “varios días de cero apagón”. Sin embargo, esa mejoría fue un espejismo temporal por dos razones fundamentales.
Primero, porque esas 100 mil toneladas ya se agotaron. El ministro fue claro: los cálculos indicaban que alcanzarían solo para parte de abril, se estiraron unos días más a inicios de mayo, se agotó ese combustible. “Hoy estamos con más temperatura y solamente el sistema electroenergético está trabajando con las termoeléctricas, con Energás y con los parques solares fotovoltaicos”, explicó.
Segundo, porque las condiciones actuales son peores: ha subido la temperatura —estamos a las puertas del verano— y el sistema quedó nuevamente sin reservas de combustible. “Sin ninguna reserva”, remarcó el Ministro.
La salida de Felton

dad”, admitió.
Por qué unas provincias rotan mejor que otras
El ministro también abordó un tema espinoso: la percepción de que algunas provincias logran rotar los apagones cada 6 o 8 horas mientras otras pasan días enteras sin un patrón claro.
“No voy a mencionar provincias, se conocen”, dijo con honestidad. Pero explicó que la diferencia no es caprichosa. Cada provincia tiene distinta cantidad de circuitos, distinta demanda, y distinta cantidad de circuitos no apagables.
Puso un ejemplo concreto: hay provincias donde un hospital provincial tiene cuatro entradas de alimentación eléctrica. La empresa eléctrica rota esas cuatro entradas, manteniendo el hospital con energía, pero rotando a toda la población que está en esos cuatro circuitos. “Y lo está haciendo independiente a la rotación de los municipios”, explicó. Esa provincia tiene un beneficio por su condición eléctrica.
En otras provincias, los hospitales no tienen esa flexibilidad. Para lograrla habría que hacer inversiones —tres protecciones, tres líneas, etc.—, pero eso requiere recursos que hoy no existen. Y además, como dijo el Ministro, “volveríamos a lo mismo: la energía es una sola. El total del valor de la generación y la demanda es uno solo. Por lo tanto, repartir se hace extremadamente difícil”.



