‘El acuerdo entre EEUU e Irán para abrir el estrecho de Ormuz se enfrenta a desafíos inmediatos’, señaló The Hill; ‘La verdadera prueba del acuerdo de Trump con Irán llegará solo si cesan los combates’, apuntó CNN; mientras The New York Times tituló que ‘El acuerdo marco entre EEUU e Irán trae alivio, pero persisten los desafíos’.
El acuerdo contempla un alto el fuego inmediato y permanente, la reapertura del estrecho de Ormuz y pospone las cuestiones más difíciles para futuras negociaciones.
El vicepresidente JD Vance dijo que estará en la rúbrica del memorando el 19 de junio. “Creo que todavía estamos definiendo la logística sobre quién va a asistir a esa ceremonia de firma”, comentó el vicemandatario a Fox News en una breve entrevista telefónica. “Sin duda planeo estar allí, pero es posible que el propio presidente (Donald Trump) pueda estar allí”, subrayó.
Sin embargo, por lo general, el Servicio Secreto de Estados Unidos desaconseja las apariciones simultáneas del presidente y el vicepresidente —especialmente en entornos internacionales— por motivos de seguridad y de sucesión.
El entorno para que Trump vaya estaría dado porque tienen planeado participar en la cumbre anual del G7 en la cercana Évian-les-Bains, Francia, a la que Trump tiene previsto asistir.
La cumbre es un foro clave para los líderes de las siete mayores economías avanzadas del mundo, incluyendo la Unión Europea y un grupo de países invitados.
La víspera Trump y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, al anunciar el acuerdo se refirieron al «cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes».
«Ya está cerrado», así escribió Trump en un comunicado en redes sociales acerca del perseguido pacto que se espera ambas partes avalen en Suiza.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, declaró, según la agencia de noticias Tasnim, que el acuerdo «no implica confianza en el enemigo y fue redactado en un clima de desconfianza persistente».
Estados Unidos e Israel comenzaron sus bombardeos a Irán el 28 de febrero avivando el conflicto en Medio Oriente. El ayatolá Alí Jameneí falleció en esos ataques conjuntos, que dejaron un creciente número de víctimas en ese país.
Trump dio un plazo de cuatro a seis semanas para el fin de la guerra, pero la realidad fue otra. Irán tomó el control del estrecho de Ormuz, vía por la que pasa el 20 por ciento del comercio mundial de petróleo, y mantuvo resistencia de fuego a Estados Unidos, pese a las tempranas afirmaciones del mandatario republicano de que todas las capacidades militares de la República Islámica habían sido arrasadas.
