Un comunicado del GCS, con motivo del Pagume 5 (Día del Futuro) en el mes 13 del calendario etíope, reconoció que el país debe desarrollar la capacidad necesaria para competir y ejercer mayor soberanía en un mundo cada vez más impulsado por la tecnología.
Subrayó que la responsabilidad de la generación actual consiste en vincular los conocimientos y capacidades autóctonos de Etiopía con la tecnología contemporánea, teniendo en cuenta que la competitividad futura dependerá cada vez más de su habilidad para crear, utilizar y controlar la innovación, en lugar de depender de elementos externos.
Asimismo, destacó las inversiones destinadas a preparar a dicha generación, entre las que se incluyen la provisión de educación y comidas escolares para millones de niños, la formación gratuita en programación para jóvenes y la creación de la primera universidad del país dedicada a la inteligencia artificial.
Por otra parte, el GCS reveló que la tecnología, la ciberseguridad y el control de los datos fueron identificados como necesidades estratégicas, y no como componentes opcionales de la modernización.
Señaló el texto que un futuro carente de conocimientos tecnológicos, ciberseguridad y control sobre la información y los datos expondría al país a riesgos fundamentales, convirtiendo así la preparación del sector en una cuestión directamente vinculada a la soberanía nacional.
También extiende esta agenda tecnológica a sectores tradicionalmente considerados menos intensivos en tecnología.
La agricultura, por ejemplo, no puede seguir siendo viable frente a los desafíos futuros sin una transformación tecnológica, mientras que los sistemas digitales cobran cada vez más importancia para anticipar y responder a desastres, tanto naturales como provocados por el ser humano.
El Gobierno señaló que los métodos convencionales de prestación de servicios públicos ya no pueden satisfacer las demandas actuales de rapidez, calidad y accesibilidad, lo que convierte a la digitalización en un elemento central de la relación entre la ciudadanía y el Estado.
Vinculó además las competencias digitales con los esfuerzos de Etiopía por formar una generación emprendedora y competitiva a nivel mundial, situando su capacidad de desarrollo como base para participar en la economía global emergente.




