La Ciberseguridad en tiempos de transformación tecnológica

No hay vuelta atrás. En un mundo de avances tecnológicos, y en medio de un contexto global de creciente exposición a amenazas digitales y transformación informática acelerada, la ciberseguridad se impone como una necesidad imperiosa para insertarse desde una visión de nación y como ecosistema propio, construido para el bien de todos, en función de la integración soberana a internet.

  La ciberseguridad en Cuba se delinea como un eje estratégico de la soberanía nacional y la transformación digital, en la cual convergen el desarrollo científico, la educación tecnológica y la cooperación institucional como garantes de independencia, a manera de priorizar y promover  la percepción de riesgo, la responsabilidad en el uso del ciberespacio y la aplicación de herramientas avanzadas, técnicas y políticas para la protección.

   En este país son muchas las acciones dirigidas a fortalecer la cultura de ciberseguridad en todos los niveles y en un mundo cada vez más digitalizado, la creación de una conciencia al respecto se declara prioridad en la defensa nacional, aún en condiciones de economía de guerra, debe integrarse a los planes y proyectos de modernización de infraestructura de redes e internet.

   Se trata de una estrategia que abarca la protección de infraestructuras críticas, la gestión de incidentes, el uso de inteligencia artificial, el monitoreo del espectro radioeléctrico y desarrollo de servicios y aplicaciones nacionales (toDus, Picta, Apklis, Transfermóvil, EcuRed).

   En resumen, en 2025, la ciberseguridad en Cuba se consolida como una prioridad estatal vinculada con la transformación digital, la defensa nacional y la soberanía tecnológica, con énfasis en la educación y la cultura del uso responsable de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

   Como afirman los expertos, la evolución de esta esfera de alta tecnología es un ejemplo de cómo la innovación, la formación académica y la colaboración institucional se entrelazan para proteger el patrimonio digital del país.

POR UNA INFORMATIZACIÓN CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS

   Los avances del programa de informatización de la sociedad cubana en los últimos años, del acceso a internet y la transformación digital en curso, propiciaron un incremento en el uso de las tecnologías digitales en el territorio nacional. Con énfasis en la participación social y en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención en el entorno digital.

   En 2025 se celebraron varias Jornadas de Ciberseguridad, con talleres técnicos, simulacros de respuesta a ciberataques y campañas para elevar la percepción de riesgo y las buenas prácticas en la población. Son acciones que tienen en la juventud y el sistema educativo, sus principales protagonistas, desde los cuales se puede promover una cultura digital responsable desde la enseñanza primaria hasta la universidad.

   Cuba asume políticas de fortalecimiento institucional y educativo, encabezadas por el Grupo Nacional de Trabajo de la Ciberseguridad, activo desde 2021, el cual mediante diferentes procesos, coordina la defensa de infraestructuras críticas, la detección de vulnerabilidades, el desarrollo de aplicaciones nacionales y la formación de capital humano especializado.

   Es así como se logra dar seguimiento sistemático a la gestión ante los ciberataques e incidentes registrados, las vulnerabilidades presentes en las redes y la de los usuarios que reciben los servicios, el fortalecimiento de las infraestructuras críticas y vitales del país, el desarrollo de tecnologías, herramientas y contenidos nacionales, la formación de especialistas de nivel superior y medio superior en las universidades, la habilitación de entidades que den servicios en ciberseguridad, y la seguridad tecnológica de la automática y las tecnologías operacionales.

   En cuanto al marco institucional y legal, es el Ministerio de Comunicaciones el que lidera la política de ciberseguridad, en coordinación con las FAR y el Minint, dentro del programa de informatización del país.

   Y en cuanto al ámbito regulatorio, se apoya en normas como el Decreto Ley 370 sobre informatización, el Decreto 360 sobre seguridad de las TIC y la Ley de Protección de Datos Personales, que articulan el control del ciberespacio y la protección de datos ciudadanos.

   La ciberseguridad implica también la protección de nuestra soberanía y el resguardo de la economía, por lo cual urge sensibilizar a ciudadanos, organizaciones e instituciones sobre los riesgos digitales, fortalecer los vínculos de colaboración entre gobierno, empresas y academia, promover las mejores prácticas de protección en el entorno de transformación digital y generar oportunidades para el desarrollo del sector nacional.

   Se cuenta, pues con la participación de los actores clave en la ciberseguridad, para lo cual se deben integrar los esfuerzos y aportes de la academia, el gobierno y la sociedad en general.

   La importancia de la ciberseguridad en todas las esferas sociales y económicas lo ilustran las respuestas desde la enseñanza, por ejemplo, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), implementó en primera instancia el Técnico Superior en Administración de Redes, hasta que finalmente aprobó en 2021 la carrera de Ingeniería en Ciberseguridad, que se sustenta en un claustro con alta experiencia práctica y en líneas de investigación propias que ya comenzó a impartirse también en la Universidad de Camagüey, en respuesta a la demanda nacional.

   Además de incorporar la especialidad a otros centros de altos estudios y organizar cursos cortos para personal técnico y directivos, es importante perfeccionar los programas de educación, formación, preparación y capacitación en materia de Ciberseguridad en todos los niveles de enseñanza, desde la primaria hasta las universidades.

   Cuba fomenta la cooperación en este ámbito con varios países como Rusia, China y Vietnam, y convoca a eventos internacionales como el Simposio de Ciberseguridad en el contexto de la Convención Informática 2026, en el que se prevé intercambiar sobre criptografía, 5G, protección de infraestructuras críticas e Inteligencia Artificial, entre otras temáticas.

PARA EL NUEVO AÑO

   De cara a 2026, el país proyecta consolidar su soberanía tecnológica mediante la integración de inteligencia artificial en la defensa del ciberespacio, la modernización de la infraestructura digital, la capacitación masiva y la actualización del marco jurídico.

   Son muchos los desafíos para la ciberseguridad en nuestros días, entre estos, el aumento del acceso a internet, el comercio y los pagos electrónicos, y la automatización industrial, lo cual incrementa la superficie de ataque y exige mejores capacidades de detección, respuesta y resiliencia.

   Entre los retos claves destacan: sofisticación creciente de las amenazas, necesidad de mayor especialización de los expertos y la actualización constante de normas técnicas y adopción de enfoques modernos como modelos de Zero Trust e Inteligencia Artificial aplicada a la defensa.

   En las proyecciones para el año, la atención de los recursos humanos del sector será una prioridad, en la búsqueda de más eficiencia en su utilización a partir de estructuras ajustadas a la realidad que vive el país, avanzar con acciones concretas en los ámbitos educativo, de la capacitación y la comunicación para elevar la percepción de riesgo en directivos, especialistas y la población, acerca del uso seguro y responsable de aplicaciones y plataformas en internet.

   Para la agenda del 2026 estarán también el desarrollo de aplicaciones cubanas que propicie mayor soberanía tecnológica y permita enfrentar ciberataques en las diferentes modalidades, la actualización de las disposiciones jurídicas en esta materia, el fortalecimiento de los vínculos con países priorizados y la generación de contenidos nacionales.

   La modernización y ampliación de la infraestructura tecnológica que asegura el proceso de transformación digital del país es vital en ese objetivo, igualmente la aplicación de herramientas de Inteligencia Artificial en la protección del ciberespacio y de tecnologías para fortalecer el control y monitoreo del espectro radioeléctrico nacional.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA

    Es menester entonces hacer referencias a la reciente historia tecnológica cubana, marcada por la creación de los Joven Club de Computación, la Universidad de Ciencias Informáticas y la defensa del espectro radioeléctrico frente a agresiones externas, junto a la clara visión del Comandante en Jefe, Fidel Castro, sobre la independencia en este ámbito, como pilar de la soberanía nacional, que refuerza la tradición política de defensa del ciberespacio.

   Cuando el Gobierno de Estados Unidos emprendió, a partir de 1959, varias operaciones para enviar a Cuba señales de radio y televisión con contenidos subversivos, Fidel dirigió la implementación de un amplio sistema de medidas organizativas, normativas, técnicas, educativas, políticas, comunicativas y diplomáticas, destinadas a garantizar la protección del espectro radioeléctrico cubano, que derivó rotunda derrota del imperialismo estadounidense en el orden tecnológico.

   El líder de la Revolución cubana fue el gran artífice de la introducción de los recursos de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones al servicio de la educación y la cultura del pueblo. Una idea implícita en su concepción del desarrollo, la independencia y la soberanía.

   La incorporación de Cuba al ciberespacio demuestra que la protección de este territorio virtual se construye con una estrategia integral donde la necesidad empresarial impulsa la innovación, la academia forma el talento y la conciencia colectiva se erige como la primera y más crucial línea de defensa, aseveran varios expertos.

   Fue así que el país proyectó el uso de la televisión con fines educativos en fecha tan temprana como 1961, impulsó la introducción de computadoras en los diferentes niveles de educación, denunció los programas de espionaje y el bloqueo de las telecomunicaciones, entre otras acciones.

   En el escenario actual, resultan muy reveladoras las estadísticas internacionales, en cuanto a la magnitud del desafío: 500 mil ciberataques por minuto, 90% de estos relacionados con errores humanos, lo que indica la urgencia de inculcar buenas prácticas entre los involucrados.

   Señalan además que el 60% de las empresas líderes en prevención de fraudes, detecta brechas de seguridad solo después de haber sufrido pérdidas financieras; los monitoreos de amenazas detectaron dominios maliciosos vinculados con el robo de datos y persiste un creciente déficit de especialistas.

   Se reconoce además que la irrupción de la inteligencia artificial añade nuevas complejidades al fenómeno al facilitar técnicas de phishing, manipulación informativa y ciberespionaje.

Agencia Cubana de Noticias

Agencia con cobertura nacional de la República de Cuba.

Comparte si te ha gustado
Scroll al inicio