Ciudad rica en historia y tradiciones marcada desde sus inicios por esa impronta de rebeldía que trae en su sangre la gente nacida esta tierra preñada de patriotismo y heroísmo.
Yo tengo de Bayamo el alma intrépida y natural» —escribió José Martí, nuestro Héroe Nacional, sobre la hidalguía de la ciudad.
Aquí se creó la primera canción romántica y trovadoresca cubana, La Bayamesa y se cantó por primera vez el Himno Nacional de Cuba.
Nuestra Ciudad Monumento es la Cuna de la Nacionalidad Cubana, y fue la naciente capital de la República en Armas, aquí existió el primer cementerio a cielo abierto en Cuba y quizás en América Latina.
Bayamo fue sitio fundamental dentro del pensamiento independentista cubano, sus hijos prefirieron en 1869 quemarla antes que entregarla a sus enemigos españoles.
Es esta la tierra del matahambre, rosca blanda, rosquitas, merengue, la rica empanadilla y los coches traídos desde Paris, halados por caballos formando parte de la vida diaria de los habitantes de esta villa.
Aún se conserva parte de la arquitectura colonial; ahí está la iglesia de San Salvador y la capilla de Dolores, sus calles y sus casas.
En la Plaza de la Revolución descansan dos estatuas: una de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria y otra de Perucho Figueredo, autor del Himno Nacional.
Bayamo es música y poesía, es constancia, virtud y hospitalidad de sus habitantes. Aquí se fundieron los valores de independencia, patriotismo e identidad que hoy definen a todo un pueblo.
Feliz cumpleaños pueblo querido, rebelde y mambí.




